En su momento más glorioso, Emanuel Saldaño, mantuvo intacta su sinceridad. El nuevo campeón argentino de ruta dijo no caber en su cuerpo de la alegría que lo embargaba y así como agradeció a sus compañeros por haberlo ayudado a ganar la carrera, también recordó a Carlos Escudero, Julio Figueroa (técnico y director del equipo Forjar Salud/UOM), a su padre y a su esposa. "Yo no quería venir, estaba muy bajoneado porque tuve una temporada en la que no me salieron bien las cosas", explicó. Y si el equipo sanjuanino tuvo un rendimiento casi perfecto, uno de los más activos de sus hombres fue justamente el monarca que heredó el cetro de otro sanjuanino, Jorge Pí. "Durante todo el día me sentí muy bien, con muchas ganas. Cuando llegué a Rosario y miré el circuito me dije que podía ser, que todo era cuestión de estar muy atento y aprovechar las oportunidades", amplió.
Cuando el tema pasó por la estrategia de la competencia, Saldaño comentó que estaban preparados para cualquier contingencia. "Sabíamos que nuestro negocio era romper el pelotón, como lo hicimos poniendo dos o tres ciclistas en cada una de las fugas, eso se hizo siempre, aunque también estábamos preparados para armarnos si se daba una llegada en pelotón. Ahí Díaz (Darío), Fernández (Gerardo) y yo éramos quienes debíamos asumir la responsabilidad de embalar", graficó.
Para el "Chino", acostumbrado a festejar seguido, la temporada 2010/11 no había sido buena. En realidad su rendimiento fue el más bajo de los últimos años, por eso esta victoria sirvió para levantar su nivel de autoestima. "Esto me viene muy bien para sacarme la mufa que tenía, estaba muy amargado y ahora quiero que este día no se termine nunca. Les agradezco a mis compañeros y a toda la gente que me convenció para que viniera", concluyó.

