-¿Ya caíste de lo que viviste hace 15 días?
-Ahora como que voy entendiendo todo. Todo jugador desde sus inicios, siempre sueña con esto. Yo empecé a mis 3 años en Olimpia y desde chico me imaginé esto. Si vos me preguntabas hace dos meses cuál era mi sueño, yo te respondía eso. Llevo 20 años soñando con ser campeón, por suerte se nos dio.
-¿Imaginaste alguna vez que se daría de esa forma?
-Nunca. Si bien uno deja de lado muchas cosas a la hora de ir a un Mundial a lo que pocos apuestan, nunca imaginé ganarle así a Portugal y menos a España. Quizás imaginábamos ganar 1-0, 2-1, con gol de oro o en los penales, pero un 6-1, nunca.
-Remarcaste que dejás de lado muchas cosas, ¿te molestó la falta de apoyo?
-Molesta y mucho. El hockey somos nosotros los sanjuaninos y nada más. Es una pena que en San Juan por la historia que tenemos, no tengamos el apoyo y la logística que necesitamos. Nosotros dejamos muchas cosas para venir a la Selección. Por ejemplo en Vigo nos comprábamos la ropa nosotros, en Angola nos pagábamos hasta el café, ahora en Francia nos lavábamos la ropa y hasta nos tuvimos que comprar las bermudas y los buzos, pero el sueño de nosotros era ser campeones del mundo. Esa era la única esperanza que nos mantenía. Era el sueño de un puñado de jugadores, que por suerte lo cumplimos.
-Si tenés que elegir tu gol más lindo, seguro me decís que el 5-2 ante Portugal (Nicolía ejecutó un libre haciendo pasar la bocha por entre sus piernas y mandándola por detrás al fondo del arco).
-Sin dudas, aunque también me gustó el 4-2 que hace el Nalo (García) con una asistencia mía. Yo siempre disfruto asistir que hacer mis propios goles. Al otro (el 5-2), también lo valoré mucho, porque el arquero de Portugal es del Sporting y yo del Benfica, somos clásicos rivales. Lo quería hacer así y por suerte salió.
-¿Te cae bien la chapa de ídolo?
-Yo desde chico, veía al Panchito Velazquez como un ídolo, como un extraterrestre, yo ahora no me veo como ellos. A pesar que hoy me toca estar en ese lado, me siento normal. Yo siento el cariño de la gente, el recibimiento que la gente nos dio fue único. A lo mejor me cuesta caer, son momentos muy lindos, pero después volvés a tu casa y sos el mismo de siempre.
-Pero en tu familia seguramente sos un ídolo…
-(Risas), la casa de mis viejos es un santuario. Fotos mías por todos lados. Eso es algo que entendí cuando nació Cristiano. Me acuerdo cuando salí campeón con la Sub-20, me enojé con mi papá porque empapeló mi casa. Hoy, que soy padre, me doy cuenta el orgullo de mi viejo porque su hijo represente a un país. Ellos siempre me apoyaron pero a la vez me hicieron poner los pies en la tierra. A mi mamá cuando yo era chico le decían "que lindo juega el Carlitos\’ y mi vieja lejos de apoyarme les decía "mientras termine la escuela…\’.
-Pero terminaste…
-Sí, terminé porque ella era maestra y me rompía las pel… para que terminara. Primero, Segundo, Tercero y Cuarto Año me llevé todo, en Quinto aprobé todo porque me quería ir a jugar a Europa. Fue el único año que estudié.
-¿Nunca pensaste estudiar una carrera?
-No, y eso que mi papá es doctor y mi mamá docente. Nunca se me pasó por la cabeza decir "¿qué estudio?\’, yo tenía en la cabeza una sola cosa: tenía que ser hockista, hacerlo toda mi vida y que tenga que meterse la policía para sacarme.
-¿Y alguna vez te arrepentiste de esa decisión?
-Nunca. Cuando me fui a Europa por primera vez a los 17 años, mi familia me fue a despedir al Aeropuerto de Mendoza, y yo feliz porque me iba a cumplir un sueño. Pero arriba del avión, pensé "¿qué carajo estoy haciendo?, me voy a 15 mil kilómetros, solo, sin nada, pero no me arrepentí. Si hay algo que me identifica en la vida es ir para adelante siempre, por más que el 90% diga que no, yo le meto no más.
-¿Qué objetivo te pones?
-Mi sueño era ser campeón del mundo, ya lo cumplí. Ahora mi ambición es la Champions a nivel europeo.

