-¿Costó dormir el martes antes de jugar ante los Jaguares?

-Lo tomé muy tranquilo al partido. Obviamente que sabía que era un partido distinto al de todos los días. Se trata de un seleccionado nacional al que enfrentás. Sí es cierto que el marco es distinto, pero al fin y al cabo es un partido de rugby.

-¿Algo de especial tuvo porque era el día de tu cumpleaños 21?

-(sonríe) Sí, eso era medio raro. Nunca me pasó de jugar justo el día de mi cumpleaños. Lo que siempre hago cuando tengo un partido de rugby es pensar solo en el partido, desde que arrancó hasta que me duermo. Así que ese día no tuve cumpleaños, fue el partido de rugby.

-El Bicentenario te trae buenos recuerdos, ¿ahí también jugaste contra Los Pumas cuando se despidieron antes del Mundial?

-Sí. La verdad que siento que todavía no caigo. Recuerdo que el día anterior a jugar contra los Jaguares hablaba con los compañeros de cuánta gente iría a vernos. Y yo pensaba que eso lo había vivido cuando estuvieron Los Pumas y tocó jugar.

-¿De qué manera se dio tu chance de jugar para Sudamérica XV ese día?

-El día anterior a empezar a entrenar acá me avisó el técnico. Me dijo que tenía que ir a entrenar por las dudas, pero que lo más seguro era que no jugara, que incluso por ahí ni me cambiaba.

-¿Qué se siente estar a ese nivel?

-Es otro mundo. Con decirte que todos los días después de cada entrenamiento te metés a las piletas con hielo. Tenés todo a tu disposición. Entrenás con todos los elementos. Increíble.

-¿Y cómo se dio lo de jugar?

-El técnico me dijo ese día que llevara el bolso al estadio por las dudas. Recuerdo que cuando estaban por empezar a calentar, me llama el técnico y me dice que le pida al manager de Sudamérica XV un short. Me dio un XXL que era el único que quedaba.

-¿Qué se te cruzaba por la cabeza en ese momento?

-De todo. Porque pasé a ir a entrenar un par de días por las dudas a estar cambiado y con chances de entrar. Ni hablar cuando me miró el técnico y me dijo que ingresara.

-¿Soñaste con un año así?

-La verdad que me pasaron muchas cosas lindas. Los dos ascensos, con la selección y con el club (San Juan RC). Y además jugar contra Los Pumas y los Jaguares fue algo increíble.

-¿Cuándo largaste en el rugby?

-Empecé a entrenar en la Universidad durante un mes, pero de ahí me fui al San Juan RC, que ese es mi club.

-¿Cuántos años tenías?

-En la "U’ fui a los 15 años y al año siguiente pasé al San Juan y de ahí arranqué con todo.

-¿Estás estudiando alguna carrera?

-Educación Física en la Católica.

-¿Qué te gustó de esa carrera?

-Tiene que ver con el tema del trabajo físico y el entrenamiento, que a su vez me sirve para el rugby. Igualmente, a medida que voy metiéndome en el estudio de la carrera cada vez me gusta un poco más.

-¿Cómo está compuesta la familia?

-Vivo en casa con mi vieja y mi hermano, Santiago, que es un año más grande que yo y juega en la "U’ de centro. Y tengo otros dos hermanos, que viven con mi viejo y su mujer.

-Entonces, hay clásico en casa entre la "U’ y el San Juan.

-Sí. El año pasado nos enfrentamos por única vez. Fue en el torneo Martín Fierro, pero tranqui. No pasó nada. El clásico es solo dentro de la cancha. Es más, yo tengo muchos amigos en la "U’.

-La última, viernes a la noche, hay partido el sábado, ¿salís a bailar?

-No. Botellita de agua mineral y a la cama, porque al otro día se juega. En el rugby si no te cuidás, la pasás mal dentro de la cancha. Te lesionás más seguido y los golpes duelen el doble.