Ya tiene 47 pero el ‘Negro’ está intacto. Sólo las canas lo delatan. Simpático como siempre. Muy amigo de sus amigos. Se puede decir que José Luis Páez entró en otra fase de su vida. En su corazón todavía queda mucho del jugador de hockey. De hecho este año se anotó en veteranos y en intermedia de Concepción para jugar. Además nunca dejó a los ‘Globes’ (por los Globetrotters del básquetbol) que son los ex del club que se juntan en la cancha de la Villa Mallea a jugar entre sí. Ya no está dirigiendo a la UVT, pero está al salto porque le aparezca algo. Se lo ve más convencido de la vida. Sigue firme con sus convicciones y tiene anécdotas de todo si de hockey se trata… – ¿Cambiaste la manera de pensar o de actuar en tu vida?
– Las dos cosas. Es que tanto las alegrías como los golpes te enseñan. Y yo, en la vida, he tenido de los dos. Después de estar en Italia, mi vida fue todo relacionado con el Barcelona. Y en el mejor momento que vivía en el Barca, me divorcié. Fue un golpe para mí y para mis hijas. Pero había que seguir viviendo. Si te caes, hay que saber levantarse. De eso se trata la vida. De tener humildad. De sufrir. De tus fuerzas. Del coraje. De llorar también. Me recompuse y pasé al Reus. Estuve hasta el 2012. Ahí dejé de jugar al hockey. – ¿Qué pasó? ¿Alguna lesión? – No, simplemente me cansé de atarme los patines. Perdí el entusiasmo de jugar. Viví seis meses más en Reus y me vine a San Juan. – Sos uno de los jugadores que más plata ganó en el hockey, ¿la guardaste o la perdiste? – La despilfarré y la viví. No me arrepiento de nada. Fueron decisiones tomadas en ese momento con convicciones. Sólo le tengo que agradecer a Dios por todo lo que me dio. Ojo, también invertí y hoy vivo de aquello que alguna vez supe guardar. Estoy económicamente bien. – ¿De qué te arrepentís? – De no haber estudiado cuando tuve que hacerlo. Ojo, no por mis padres, que siempre me lo pidieron. Simplemente porque no quise y hoy me arrepiento. – Volvamos al hockey. ¿Cómo seguís en eso? – Mirá, yo tengo la necesidad de devolverle al hockey todo lo que me dio. Después de dejar como jugador cumplí mi primera etapa como técnico en Colón (hace tres años) y el año pasado tomé la primera de UVT. Tuve un gran grupo. Inclusive salimos subcampeones en el ‘San Juan 2015’. – ¿Y? ¿Qué pasó que ya no estás en UVT? – El vínculo se rompió. Lo hice simplemente por principios. Un dirigente, por fanatismo, creyó que tomé una actitud equivocada cuando salí en una foto en los festejos de Concepción en Mendoza por ganar el Argentino. Estoy convencido que esto fue en otro contexto. Nací, me crié y salí de Concepción. Soy su hincha número uno. Encima juega mi hermano. Y mi equipo no estaba ahí. ¿Porqué no habría de festejar? – ¿Cómo ves a la Selección? – Al próximo Mundial no van a ir todos los que salieron campeones. No estará David (su hermano). Tampoco Carlitos (López). Igual sigue siendo un gran grupo. Cuando se fueron a Francia les dije que iban a ser campeones. Se dieron muchas coincidencias con respecto al Mundial de 1999, que también se ganó el título. Si lo son en el próximo será de casualidad, no por un proyecto armado. – ¿Por qué lo decís? – Porque le siguen faltando el respeto al hockey. A los directivos les falta esa enseñanza que lleva todo proyecto adelante. Parece que no les importan los jugadores.

