Todo tiene principio y final, incluso en una de las profesiones más ingratas que hay en el mundo del deporte: el arbitraje. Este 2014 marcó el final para la carrera de Hugo Tobares, quien a los 51 años, dirigió su última temporada y le puso el telón final a 21 años de dirigir en casi todos los rincones de San Juan y de Argentina. Una historia repleta de anécdotas que el propio Hugo no dudaría en volver a vivir.

-¿Qué te dejó de positivo el arbitraje?

-En lo personal, un crecimiento enorme porque pude conocer gente de todos los estratos sociales y traté de aprender de cada uno de ellos. En lo profesional, fue haber llegado al tope de mis expectativas porque yo empecé de casualidad en el arbitraje y luego lo abracé con una enorme pasión.

-¿Hay algo que te reclamarías por haber sido árbitro por tantos años?

-Creo que la cuenta pendiente es lo que desatendí a la familia, a mis hijos en especial. Siempre que me ofrecían una chance de dirigir acá o allá, ni lo pensaba. Viajaba y listo. Ahora, a la distancia, veo lo que dejé de lado, desde cumpleaños hasta enfermedades, pero no me arrepiento de nada y estoy seguro que si volviera a nacer, sería árbitro.

-¿Cuánto tuvo que ver tu familia, esa misma que descuidaste, para que dirigieras tanto tiempo?

-Yo les debo todo a ellos. A mi ex-esposa, a mis 6 hijos, a mis nietos y a mi actual pareja. Ellos siempre me sostuvieron, me respaldaron, me acompañaron en todos los momentos de esta carrera. Siempre les voy a estar agradecido porque fueron incondicionales en todo momento.

-Tienen que haber existido momentos buenos y momentos malos en tanta trayectoria ¿cuáles serían los que te quedaron grabados?

-Mi primer partido fue Colón-Peñarol y nunca lo olvidaré. En regionales, en 1996 dirigí en Andalgalá (Catamarca) y el techo de mi carrera se dio dirigiendo una final del Argentino A entre General Paz Juniors y Central Norte de Salta. Además, llegué a ser asistente en la B Nacional en un partido de Talleres de Córdoba. Esos son los mejores momentos y también hubieron de los otros, como en el 2000 cuando dirigí la final del Apertura en cancha de Unión con Villa Obrera o los Binacionales acá en San Juan cuando me agredió un pibe de 16 años.

-¿Cómo ves la actualidad del referato sanjuanino?

-Veo que a la nueva camada de árbitros sanjuaninos les llegó todo de pronto. Con la reestructuración de los torneos de AFA se abrieron chances de dirigir en otras categorías y eso es bueno porque son jóvenes y la proyección en edad les podría permitir llegar a ser internacionales. Pero eso también tiene el otro costado y es que la experiencia tiene su peso propio y siempre ayuda a salir de momentos complejos.

-Ya afuera del arbitraje, ¿dónde te ves en el futuro inmediato?

-Voy a seguir ligado al arbitraje pero desde el costado gremial. Hay una posibilidad concreta de armar algo dentro del sindicato y ese desafío me gusta para apuntarle a mejorar esto que tanto nos enorgullece: ser árbitro.