Pisó el Hilario Sánchez en forma oficial como entrenador de San Martín y pasó totalmente inadvertido. Vestido de negro, se pasó todo el partido parado dando indicaciones. Le reprochó en varios oportunidades a Roberval por el excesivo juego individual. Eso sí, cuando finalizó la primera parte se marchó al frente bastante ofuscado porque el equipo fue desapareciendo con el correr de los minutos. En el complemento su temperamento e indicaciones no bajaron en intensidad y con el empate consumado se perdió en el túnel mientras el equipo seguía en cancha. No obstante, fue el primero en salir del vestuario y atender a la prensa para dar sus apreciaciones sobre el debut del Verdinegro. "El equipo me gustó, pero pesó la ansiedad del debut", tiró.
"Fue un partido típico de esta categoría, peleado, donde la pasamos mal en el primer tiempo y en el segundo tuvimos más la pelota y creamos situaciones. Pero esto recién empieza y ante un rival que tuvo mucha posesión de pelota". Así fue el primer análisis de Darío Franco.
Para luego profundizarlo y mostrarse algo conforme: "Me voy tranquilo con la intensidad y el orden del equipo, donde mantuvimos la forma y por momento obligamos al rival a que se acomodara a lo que nosotros planteamos".
Todo su discurso fue visto con buena óptica, y sólo dejó entrever que algo no le gustó al decir que "no me dejó contento el resultado". Eso fue suficiente para ver más fino el desempeño de sus pupilos al confesar que "hay que ser más ofensivos y llegar con más gente, además tuvimos poca posesión".
En tanto que para el final, se acordó de lo que viene, Rosario Central, el sábado (19 y por TV) en el debut del Canalla en la categoría, que será un rival muy duro y que pondrá a prueba lo que este San Martín puede hacer de visitante. "Ahora hay que pensar en ganarle a Central, lo vamos a analizar, pero nuestro esquema no va a variar mucho", cerró Franco.

