-Ahora con el español, si podemos decir que hablo español (sonríe), son cinco en total: francés, italiano, inglés, alemán y español, que es parecido al italiano y francés.
-Desde que nací en Flöha, en la Alemania del Este, estuve ahí hasta los siete años en lo que era la parte más cerrada de mi país por ser del comunismo. Igual, mi padre consiguió una oportunidad de trabajo en París, Francia, y estuvimos desde los 7 a los 14 años. Volvimos a Alemania, luego de la caída del muro de Berlín. Luego, por el vóley, estuve jugando siete años en Italia, uno en Francia y el pasado en Turquía. Y ahora, en San Juan…
-Me gusta conocer nuevas culturas y además competir con un equipo como UPCN, que tiene un poderío muy grande. Y también porque vivo un segundo verano, ya que en Europa ahora es invierno (sonríe).
-No. El vóley de playa me gusta porque lo considero puro vóley, por decirlo de alguna manera. Es dos contra dos y nadie más. No se puede cambiar nada y depende de vos y tu compañero. Tiene mucho de mental y eso lo hace para mí bastante interesante.
-A mi padre le gustaba este deporte, pero no llegó a hacerlo como profesional. Cuando estaba en Francia comencé a jugarlo y me encantó.
-Ahora sí, hace unos días estuvo mi novia acá visitándome durante cuatro semanas, pero ya debió regresar a Alemania por su trabajo.
-Estoy acostumbrado a estar solo en otros países, pero acá es diferente. Pasa que hace diez meses que estoy de novio por primera vez en mi vida y entonces la extraño mucho a ella. Igual, sé que en cuatro o cinco semanas se define la temporada y luego se verá.
-Muy fácil. Yo considero que soy alguien fácil para integrar, pero el grupo de jugadores, cuerpo técnico y la gente de UPCN me lo hicieron mucho más sencillo. Les estoy muy agradecido a ellos.
-Sí, me gusta ampliar mis conocimientos. Soy de investigar en Internet pero no de temas como lo hacen en la escuela, sino de puntos que a mí me atrapan. Por ejemplo, la mente humana, filosofía, psicología.
-Bien. No hay como la carne de Argentina. Me encanta el asado. Me parece muy atractivo ese tipo de ceremonia o ritual que es hacer un asado: estar dos o tres horas cocinando la carne con amigos y charlando, es algo único.

