Decidió irse de su Banfield querido a mediados del año pasado, buscando la chance de hacer una diferencia económica en un lugar para nada emparentado con el fútbol: Israel. Fueron seis meses complicados en el Hapoel Beer Sheva de la máxima categoría de ese país pero, tal cual reconoció, no tanto por lo futbolístico aunque sí por lo extra deportivo. El idioma, la cultura, fueron minando sus ganas de permanecer en Medio Oriente. Por eso, cuando llegó la chance de ser refuerzo de San Martín no lo dudó. Y apenas en el segundo partido del semestre ya tendrá su chance desde el comienzo, luego que ayer fuera habilitado de forma provisoria y así se confirmara que jugará en lugar de Raúl Damiani, capitán del equipo y que sumó cinco amarillas. Su vuelta al país lo tiene entre la alegría y la nostalgia por volver a sentir el fútbol de una manera apasionada. Es más, imagina que ante Belgrano habrá multitud para acompañar al puntero de la B Nacional y por eso está ansioso a menos de un día del choque que abrirá la 21ra. fecha. Es el turno de Marcos Galarza, quien ya palpita su retorno al fútbol argentino, cuando debute en el Verdinegro.

-¿Esperabas la chance tan rápido?

-Las cosas se dieron así y hay que afrontarlas. Es importante poder jugar rápido para entrar en el sistema de juego del equipo.

-¿Cómo se maneja el hecho de saber que ingresás por el capitán y que por ahí se hace difícil tener continuidad?

-Hay que ir partido a partido. Uno nunca sabe que puede pasar en el fútbol. Tengo que jugar ante Belgrano y demostrar por qué confiaron en mí. Después se verá cómo sigue todo. Aunque no soy tonto y sé lo que representa Raúl (Damiani) para San Martín: es el capitán, un referente y alguien que se ganó su lugar en el equipo.

-¿Qué tipo de jugador va a conocer la gente?

-Un lateral que se hace fuerte en la marca y cuando puede, trata de ser alternativa en ataque. Priorizo ser ordenado y mantener mi posición antes que nada.

-¿Cómo era jugar en Israel?

-Raro. Complicado por el tema del país, es todo super distinto acá. Empezando por el idioma que te hace todo más duro.

-Y en lo futbolístico, ¿hay mucha diferencia?

-Sí. Allá es menos pensado el juego. Se corre igual que en Argentina, pero casi no se piensa. Además, es menos competitivo. No hay como jugar en tu país. Extrañaba jugar en Argentina por el tema de cómo se vive el fútbol.

-¿Debutar en San Juan y ante un grande te motiva más?

-Seguro. Son los partidos que todos quieren jugar. Imagino que va a venir mucha gente y ese folclore de acá, no pasa en Israel.

-¿Cómo salen?

-Ganamos, seguro. Hay que tenerse fe.