A sus 34 años, Eric Koller afirma que sus prioridades de hoy son sus hijos, su empresa y el automovilismo. Un presente que disfruta aunque ni imaginaba en la mitad del recorrido de su vida, ya que a los 17 años tocaba el cielo con las manos como baterista de la banda sanjuanina ‘Corazón Guerrero’. Por eso sus gustos musicales no terminan de coincidir en los viajes que realiza con dos personas que influyeron en su presente: Fabricio Persia, el primero que lo alentó a realizar una prueba en un auto de carreras hace 3 años, y Fabián Flaqué, quien lo asesora para acelerar el aprendizaje.
-¿Cuáles son tus aspiraciones en el automovilismo?
-En uno o dos años competir en Top Race Series. Lo poco o mucho que haga en mi carrera, siempre será con el mayor profesionalismo. Desde que hice la prueba para obtener la licencia, siento que eso me hizo mejorar. Para aprender de Fabián y Facundo (Della Motta) hay que ponerse las pilas, porque no pierden el tiempo. Como me dijo un gran amigo como Walter Bossano: ‘Hay que disfrutar lo que te pasa porque sos un tipo de oficina, no un piloto que está todo el día en ese tema’. Hoy, ya estoy más metido, con un karting, probando también en un 128. Todas las semanas estoy en actividad con algo.
-Ya se fue el entusiasmo inicial…
-La adrenalina no pasa nunca. No vengo de la cuna porque estaba inclinado por la música y empecé a ver. Ni tenía los medios para pensar en correr. A nadie le dije cuando fui a realizar mi primera prueba. Ahí empezó todo y hoy me siento competitivo porque aprendo de los referentes, como Fabián, Facundo y Fabricio. Este deporte es tan individual como injusto, porque son más las malas que las buenas, pero no se deja de disfrutar
-En TR Junior hay otro sanjuanino, Gabriel Da Rold. ¿Cómo es la competencia?
– Compartí varias cámaras (videos de los circuitos) cuando Gaby se inició. Es un chico que va rápido y está aprovechando que le tocó un buen auto. Podemos ser muy amigos, pero si los dos queremos el mismo objetivo, es obvio que la competencia está planteada. Lo quiero mucho a Gaby, es un tipazo, muy humilde. Pero en la pista es un rival más y con el gustito que somos sanjuaninos. Cuando nos bajamos del auto, los dos queremos lo mejor para la provincia.
-¿Todavía tocás la batería?
-Es como manejar, no te olvidás más. Con escuchar una guitarra, todo fluye. Tuve grandes maestros como los ‘Corazón Guerrero’, unos chicos superprofesionales. Siempre trato de hacer las cosas lo mejor posible y tuve la suerte de quien aprendí. Ahora tengo mi agencia de viajes, y agradezco lo que aprendí de Mario, mi jefe cuando era empleado.
-En una época viviste en Nueva York…
-Cuando mis amigos pensaban en salir a bailar, yo quería ver cómo ayudaba a mi familia. Por los malos negocios de mi padrastro, casi perdimos la casa. Estuve en Nueva York trabajando en una empresa de cubiertas y eso fue una de las cosas más gratas que me pasó en la vida porque ayudé a mi familia a salir adelante. He pasado por muchas etapas. De una infancia soñada a perder una hermana y luego una novia en un accidente de tránsito. A vivir en abundancia y a recibirme en la secundaria estudiando a la luz de una vela. Cuando la luchás y luchás, lo importante es no olvidarse de esas cosas. Son los cimientos de mi persona hoy en día. Por algo mi hermana se fue, nos dejó una enseñanza con sus dos añitos de vida. La vida cambia permanentemente.

