Se nota que falta. Falta ese calor humano, esa esencia de la Vuelta. No es que pase inadvertida ni mucho menos, pero esas postales de cordones humanos en sectores tradicionalmente ciclistas, no se están viendo. La fecha, quizás, en la que por primera vez la carrera dejó enero para competir en febrero puede ser una causa. "Faltan ídolos", dijo un alto dirigente, al charlar sobre los pobres marcos de público al costado de la ruta y dar otra opinión.

Ayer, por ejemplo, la largada en el Vea, donde hasta no hace mucho apenas se podía caminar, daba espacios de sobra. En la bifurcación de calle La Laja, en Albardón, lugar clásico en ese departamento, apenas unas 80 personas. Más adelante, en Ruta 40 y Sarmiento, el clásico cordón humano estaba reducido a un buen número de gente, pero ni por asomo a otras ocasiones.

Salta y Benavides mostró un buen marco, pero no como antes. Sin embargo, lo más llamativo fue el paredón del dique. El lugar por excelencia en esta etapa, cuna de grandes embudos de gente que se va abriendo al paso de los ciclistas, mostró un flaco panorama.

Será la fecha, será que no hay ídolos, que fue lunes o que la fuga del primer día que dejó poco margen para la emoción y la especulación pasó factura en la gente. O quizá porque la Vuelta recién empieza y todavía queda lo mejor. El veredicto lo dará el público a lo largo de los próximos días.