Pamela Sánchez acompaña a Alberto Ontiveros desde la época que disputar un Dakar era un sueño para el piloto de motos. Hoy, con el ‘Puchi’ corriendo su tercer rally, la pareja está esperando la llegada del primogénito, que será en tres meses y medio. Pamela reconoció que tiene sus momentos de angustia: “Ahora estoy más tranquila. Me preocupa más cuando sale del país, no sé si es por la altura, la verdad no lo sé”.
-¿Lo sufrís igual que los anteriores?
-No, mucho más los dos primeros porque no me acostumbraba. Este año el susto pasa por el embarazo y antes que corriera le dije que por favor cuando tomara riesgos que recordara que las circunstancias no son las mismas. Pero este año estuve más tranquila hasta el jueves, el día que rompió el segundo motor. Desde las ocho de la tarde no supe más nada de él. No figuraba nada en la página y a esa hora ya lo alcanzan los camiones y no sabés qué pensar. Para colmo, había gente que me preguntaba a mí. Ese día la pasé mal. Recién después de la medianoche llegó.
-¿Hacés algo para que no le pase nada?
-Rezo, rezo y rezo. Tengo rosarios encima (se ríe). Como me levanto temprano y sé a qué hora está saliendo, rezo bastante.
-¿Cómo se van comunicando?
-Apenas se baja de la moto, me llama. Solamente me dice que está bien. Y después de la reunión de pilotos volvemos a hablar y ahí me cuenta lo que le pasó ese día. Además, como sabe que yo estoy pendiente en la página, me llama si se detiene. Por eso el jueves me llamó cuando se le rompió el motor y ayer (por el sábado) cuando se suspendió la etapa.
-En el día de descanso, también es para vos entonces…
-Me dijo que las dos etapas que vienen son muy duras, pero yo estoy mejor. Es que él habla de etapas duras por la moto y para mí son las que lo ponen a él en peligro.
-¿Alberto es reservado para no angustiarte?
-Sí, filtra mucho. A lo sumo la charla es: “¿Te caíste? Sí, pero no me pasó nada”. Y después me entero cuando lo veo. El año pasado, sucedió la casualidad que estábamos hablando y en la televisión lo veía en una entrevista que le hicieron justo antes. Y aparece con la nariz partida y un ojo hinchado. Le pregunto si se había caído en esos días y lo negó. Le dije que lo estaba viendo en la televisión. Y ahí reconoció que un par de días antes se cayó de boca y con la antiparra se había lastimado.
-Entonces no sabés si creerle…
-Sé que nunca me cuenta todo, pero me basta con escucharlo. Nunca me manda mensajes ni llama otro por él. Al oírlo a
él, me quedo tranquila.
-¿Lo vas a acompañar?
-Esta vez, no. En los dos anteriores , estuve con él en las últimas dos etapas. Ahora no creo porque es mucho estrés y el embarazo empezó complicado. Por eso, por precaución, decidimos que en esta ocasión lo veré solamente cuando llegue a San Juan.
