Es uno de los históricos de UPCN San Juan Voley. Por ejemplo, aparece en la foto de los festejos de la primer Liga A1 de vóley que ganó el equipo hace cuatro años. Apodado más de una vez como el “enano gigante”, el líbero Sebastián Garrocq sintetiza en una palabra, con la tonada cordobesa que lleva adherida, su balance parcial de la serie final que gana el elenco sanjuanino frente a Bolívar 2-0: “Recontrapositivo”. Y mientras prepara el bolso para el viaje, agregó: “Si bien teníamos la expectativa de ganar los dos partidos, sabíamos que era difícil lograr el objetivo. Pero lo hicimos y vamos con una buena ventaja”.

-¿Cuál fue el principal argumento de UPCN para tener esta ventaja?

-La actitud del equipo y la capacidad para remontar un juego cuando estaba muy difícil. Eso rescato, somos un equipo que sabe dar vuelta los resultados.

-Una de las claves en el juego pasaba por la presión en el saque de Bolívar…

-Ellos tienen ese juego, que es muy claro. No dejar jugar, presionando con el bloqueo todo el tiempo. Y por momentos se hace pesado eso. Pero pudimos afrontar la situación. Está bueno medirse con un equipo que saca muy fuerte y poder ganar. Es muy positivo.

-¿Predominará también en los próximos partidos?

-Sí, es que Bolívar juega así, esa es su característica. Pegarle fuerte, si no no vale. Asumen el riesgo constantemente.

-¿Y seguirán los cruces verbales? Ocurrieron varios…

-Las finales son así. Siempre hay quien trata de sacarte del partido, pero nosotros tenemos que tratar de no meternos en ese juego porque te desconcentra. Ellos vinieron a plantear eso, tratando de sacarte para ganar un partido de visitante. Eso ya pasó.

-¿A vos te pueden desconcentrar? Parece difícil poner nervioso a Garrocq.

-La verdad es que estoy ya demasiado nervioso. Tengo la presión que cada pelota en recepción que toco debe ser perfecta para ayudar al equipo. Si esa primera pelota es mala, se complica todo el resto. Así que ya demasiada presión me impongo yo mismo como para también pelearme con algún rival. Es demasiado.

-Cuando funcionaba el saque de Bolívar, ¿cómo hacías para no desanimarte?

-Será la costumbre por un lado y también porque ya sabemos que así juega Bolívar. Entonces, la pelota que ya pasó, listo, ya pasó. Hay que enfocarse en la que está por venir. Esa es la importante, porque si te quedás pensando en la anterior, estás dándole dos puntos en vez de uno al rival.

-En estos dos partidos no se concretó ninguna remontada notoria dentro de un set…

-No suele ocurrir en equipos tan parejos. Depende del día también, pero el que pueda escaparse cuatro puntos es difícil de ser alcanzado.

-En el último duelo ganaron un electrizante tercer set. ¿Fue determinante?

-Sí, eso repercute porque fue un desgaste físico y mental muy fuerte y ahí nomás empieza el otro set. Recuperarse rápido de algo así depende de la jerarquía y de la experiencia del jugador y creo que nosotros tenemos eso como no lo tiene otro club. Por eso siempre estamos en las finales y demostramos que eso pesa en sus momentos.