¿Cómo es la historia de tu profesión, que aparecés ligado siempre al deporte?

– Soy licenciado en Kinesiología y Fisioterapia, y atiendo a muchos deportistas. Desde hace ya 17 años. Me recibí en la Universidad de Córdoba. Estuve un año perfeccionándome en esa provincia y después me vine a San Juan.

– ¿Porque tenías pensado volver?

– Fue por el destino. Me vine acompañando a mi abuelo que había tenido una lesión en el tendón de aquiles. Ahí conocí a un médico -el doctor Gonzalo Leguizamón- y me hice muy amigo, especialmente porque él me abrió las puertas en el deporte. Es un ecografista muy conocido acá. Yo le empecé a preguntar cosas mientras atendía a mi abuelo y se dio cuenta que tenía noción de temas de medicina. Entonces me preguntó si quería trabajar en un club. Y me llevó a Bancaria, en el hockey sobre patines. Acordé con Pepe Fili y ahí empezó mi historia con la parte deportiva. Primero ahí, después en Hispano, los clubes en los que tengo mi corazoncito, especialmente en el primero.

– ¿Y ahora, en Francia, fuiste como kinesiólogo de Las Aguilas?

– Sí, y con todo orgullo, porque las chicas ganaron el título mundial. También estuve en otro seleccionado nacional, el de hockey pista, del 2008 al 2013, cuando fuimos a un Mundial en Polonia. Con el hockey césped conocí a Alfredo Flores. Y al doctor Duilio Gómez, con quien tengo una gran amistad y además trabajamos juntos.

– ¿Puede ser que hayas atendido a Sebastián Penco, cuando jugaba en San Martín?

– Atiendo futbolistas de distintos clubes, particularmente de Del Bono, pero también lo hice con Sportivo, Villa Obrera, Unión. Nunca he trabajado con San Martín pero sí he atendido jugadores de ese club. Como Sebastián (Penco), con quien tenemos una gran amistad. Estamos permanentemente en contacto. Tanto que la última vez que fui a Buenos Aires me regaló una camiseta de Independiente. También con Luciano Pocrnjic nos hicimos muy amigos.

– Decime Franco, ¿que es menos problemático, atender a los futbolistas o a las chicas del hockey?

– Uno los ve como pacientes a todos por igual. Y los tratás de recuperar lo más rápido posible y de la mejor manera para que no se vuelvan a lesionar.

– ¿Pero que es más difícil, atender a un hombre o a una mujer?

– Cuando hablamos de deportistas de alto rendimiento, que es si comparamos a Penco con las chicas de la Selección de hockey sobre patines, la exigencia es la misma. La mujer te exige los mismo que el hombre. Las chicas estaban por jugar una final del mundo y la querían jugar sí o sí. El encima el técnico te exige que tienen que estar. Entonces recibís presiones de todos lados sin importar el sexo.

– ¿Allá en Francia tuviste esas exigencias?

– Sí, Adriana (Gutiérrez) tenía un problema en una de las muñecas, Dayana (Silva) otro en el aductor y Luciana (Agudo) en el gemelo. Tanto que ahora mismo las sigo atendiendo. Y ellas tenían que jugar la final de cualquier manera. Y gracias a Dios jugaron al cien por ciento.

– ¿Y atendés casos que no son deportivos?

– Por supuesto. En el consultorio se da de todo. Como mucha gente ve como recuperamos a deportistas, dice "cómo a mí no me va a recuperar’. Y para eso tenemos un equipo de trabajo extraordinario. Además de Duilio Gómez, están Marcela Cerdera, Fabricio Porolli, mi hermana Patricia Chancay, que es la secretaria, Sonia Marconi, Pablo Montivero. Armamos un grupo de trabajo compacto y entusiasta, la verdad.