El Rally Dakar 2016 vivió ayer, en Salta, el día de descanso que sirve a todos los competidores para recuperar fuerzas y para trabajar más tiempo en las máquinas, con el objetivo de comenzar con la segunda mitad de la competencia. Alberto Ontiveros, el único sanjuanino que sigue en carrera, también aprovechó para distenderse un momento y almorzar con su padre Beto, sus primos Fernanda y Andres y sus respectivas parejas, quienes acompañan al piloto en su tercer Dakar, al que califica como “terrible” en este balance provisorio.
“Nunca había tenido la rotura de motor. Ni en mi carrera de endurista. Nunca. Y ahora ya fueron dos. Fue terrible y ahora tengo sensaciones ambiguas. Me costó en lo anímico superarlo. Y también el desgaste físico. Hay cosas que no cuento para no preocupar, pero no sé cuántas veces me caí de la moto cuando me remolcaron”, reconoció.
El piloto de la Beta RR 450 #72 corrió las últimas dos etapas con el impulsor de la moto que utilizó para entrenar durante el año, el tercero en este Dakar “y el último. Después de éste no hay más”, aclaró “Puchi”, quien espera lo más difícil en ese sentido en las seis etapas que todavía restan recorrer. “El motor sufrirá más en lo que queda. Se vienen la arena y las altas temperaturas. Hay que rogarle a Dios que nos dé una mano porque será complicada la segunda semana. Esperemos que aguante”, describió. Hasta ahora funcionó sin inconvenientes y Ontiveros se permite una humorada. “Hasta ahora viene perfecto, pero no le hagamos mucha propaganda, que no se crea importante”, remató.
Actualmente en el puesto 106 de la clasificación general, Ontiveros se concentra exclusivamente en alcanzar el primer objetivo: completar el recorrido, para que siga sin existir la palabra “abandono” en su curriculum dakariano. “Lo que nos pasó no estaba ni cerca de lo que teníamos en los planes. De los tres que llevo disputando, fue el de mayores complicaciones, terrible. Más allá de los motores, fueron etapas de mucha velocidad. Y a mí, por mi moto, lo que más me gusta y conviene son las etapas más lentas y técnicas. Pero el Dakar es siempre duro y complicado”, analizó.
Por último, reiteró su deseo de volver a estar en la rampa de quienes llegaron al final: “Espero que todo el esfuerzo valga la pena. Mental y físicamente estoy fuerte y la meta es ganarle al Dakar, poder estar en Rosario”.
