El primer objetivo de Ezequiel Montagna era jugar en Primera, y el segundo marcar un gol. Dos anhelos que nunca pudo cumplir en San Lorenzo, pero que alcanzó en San Martín. El debut lo tuvo ya en la 1ra fecha, pero la fiesta completa se dio el sábado cuando convirtió el gol del triunfo sobre Tigre. “Siempre pienso que una me va a quedar y esta vez se dio y entró. Espero que vengan muchos más aunque no soy un goleador nato, pero por ahí puedo hacer alguno y sorprenderme hasta yo mismo”, contó ayer el volante marplatense de 21 años.

Luego no pudo ocultar su felicidad y lo que generó: “Estoy contento por haber convertido y más que haya servido para ganar. Además las repercusiones fueron grandes, sobretodo en la familia, me llamaron y no lo podían creer. Y pensar que hace unos meses estaba peleando el torneo en Reserva con San Lorenzo y hoy me toca jugar en la Primera de San Martín, encima poder convertir, es todo un sueño”, se sinceró.

El mérito es muy alto para Ezequiel, porque el sábado no fue titular (lo ha sido en 5 de los 7 partidos), hasta que a los 11’ Lavallén lo mandó a la cancha porque el equipo necesitaba más juego, profundidad y explosión. Y no sólo se lo dio, sino que tuvo el plus del gol. “Fue un partido diferente porque me tocó estar en el banco y por ahí tenía la duda si me iba a tocar entrar. Por suerte me tocó y es un gustito doble el poder disfrutar del gol entrando del banco”.

Al grito triunfal de juvenil, que a los 15 años llegó a San Lorenzo luego de probarse 9 veces en diferentes clubes y no quedar en ninguno (River y Boca entre otros), cayó a los 26’ del segundo tiempo tras el centro pasado de Casierra, para su aparición por el segundo palo y darle con el alma para estrenarse en la red. “Tenía 60 festejos pensados, me habían pedido de todo desde el primer partido pero me los olvidé y es que tampoco pensé que me iba a tocar hacer un gol, esa es la verdad. Nunca me tocó, fue medio raro, le celebré, fui a festejarlo con mis compañeros y después me tiré al piso y no lo podía creer”, recordó, sin olvidarse que con sus manos representó un corazón que “fue para mi novia que me banca y mi familia que me apoya desde la distancia”.

Y mientras todavía se emociona al recordar su primer gol, también se refirió el presente de San Martín y hasta se permitió soñar. “Uno se pone contento porque si dijera que me sorprende sería porque no confiaba en nosotros. Estamos felices y con los pies en la tierra porque todavía no se logró nada, pero nos estamos metiendo en los puestos de arriba que hace tiempo no se daba. Aspiramos a lograr y dejar algo porque somos un grupo nuevo y el poder lograr esto con el poco tiempo de trabajo es algo muy importante. Además el 1ro y 2do de cada zona clasifican a la Libertadores y porqué no soñar con que podemos hacerlo”.