¡Qué duro! Demasiado duro para los corazones. Para las pulsaciones, que se fueron a mil. Para los nervios, que empezaron a sentirse en cada segundo a flor de piel. ¿Hacía falta tanto sufrimiento? Estos muchachos, con Messi a la cabeza, están hechos de hierro. Ellos la pueden aguantar. El pueblo argentino está tratando de poder imitarlos. Porque es como sufrir hasta el último segundo. Y después apretar los puños y gritar. Saltar, abrazarse y festejar. Darle rienda suelta a toda la alegría inimaginable. Eso sí, antes aparece el sufrimiento. Ese combo de dudas que le mete miedo a cualquiera. Parece ser ese el camino a la gloria para esta Selección argentina de fútbol en el lejano Qatar que está haciendo jugar un Mundial que pintó para sorpresas pero que después empezó a guiarse por la lógica.
Poco a poco los argentinos se van armando de coraje para seguir creyendo en su sueño.
Lo de ayer frente a Países Bajos no es la primera vez que el equipo argentino cierra un partido sin antes sufrir al límite. Le pasó con México en la ronda clasificatoria. También con Australia en los octavos de final. Y ahora con estos "naranjas" que se agrandaron de la nada y llevaron al equipo albiceleste a definir a favor el partido recién en los penales para pasar unos cuartos de final infartantes.
Por ahí existen motivos que llevaron a esas situaciones límites. Por ejemplo lo que se le pasó por la cabeza al técnico Lionel Scaloni para armar su estrategia. Desde el vamos mostró respeto por el rival, inclinándose por la tan mentada línea de cinco. Para algunos, especialmente para el propio Scaloni, la "línea de cinco" no tiene nada de defensiva sino que al contrario sirve para soltar con mayor asiduidad a los laterales para que se proyecten. Pero también hay que tener en cuenta que la "línea de cinco" le quita un delantero al equipo. La Argentina mostró ser mucho más, en el juego, que Países Bajos. Y llegó a ponerse arriba por dos goles. Pero ahí de nuevo apareció el respeto al adversario y, cambios mediante, el equipo se tiró atrás. ¿Consecuencia? Países Bajos apretó, desesperado, y logró el impensado empate.
En el alargue todo el mundo se preguntaba ¿dónde está Di María? Hasta que el "Fideo" apareció en escena (recién en el segundo tiempo del alargue) y de nuevo Argentina metió en su arco a los "naranjas". Los sometió. Tuvo cinco chances de meter el tercero. Argentina mostró en los últimos minutos, con Di María en cancha, que era más que Países Bajos.
Después salió a la luz el "verborrágico" Emiliano Martínez (a veces se pasa de vueltas con todo lo que hace y habla, aunque es su personalidad) que atajó dos penales y chau naranjas.
Muchos dicen "sin sufrir no vale". Pero, por favor, no maten de un ataque al corazón a los argentinos. Eso sí, sigan ganando porque es el sueño y orgullo de los argentinos…

