Esta vez la entrevista fue en un lugar especial. Sobre todo para él. Laureano Rosas, quien logró hacer historia el último domingo consiguiendo por tercera vez y al hilo la clásica y especial “Vuelta a San Juan”, analizó ayer por la tarde la competencia pero en esta ocasión lo hizo en la “casa del SEP”, la residencia que tienen los “Bichos Verdes” en el centro capitalino y que es, ni más ni menos, el epicentro donde se acunan los grandes proyectos del Sindicato de Empleados Públicos, que a la larga, se terminan haciendo realidad. Y el lugar tiene mucho que ver con la enorme victoria obtenida el pasado domingo porque es allí donde convive ese grupo de ciclistas que tuvieron un destacado desempeño en la 34ta edición de esta Vuelta y que sin dudas, fueron el soporte fundamental para que el capitán del equipo lograra hacer historia.
El ciclista oriundo de Las Flores recibió a DIARIO DE CUYO y abrió la charla contando las sensaciones de haber alcanzado un nuevo objetivo: “La verdad que estamos muy felices, tanto yo como el equipo. Muy contento de haber obtenido por tercer año consecutivo esta Vuelta a San Juan, algo que planificamos durante toda la temporada con todo el equipo y que por suerte y gracias a un enorme trabajo se nos dio nuevamente”, contó el ciclista que a sus 25 años ya se alzó con las ediciones 2014, 2015 y 2016.
“Creo que esta fue una Vuelta diferente a las dos anteriores por muchas cosas, por el nivel de competidores, por la presencia de las selecciones de diferentes países que estuvieron y por el impresionante marco de público. Se volvió a vivir después de mucho tiempo de manera espectacular, el público impresionó”, sostuvo con las imágenes intactas de lo que vivió el día anterior en la Circunvalación con 70 mil espectadores.
Y si hay algo que caracteriza a Laureano es la capacidad de ir superándose año a año. A la vista está la forma en la que ganó las tres ediciones, alzandose esta última con un poco más de holgura en cuanto a la diferencia que lo separaba con sus perseguidores en la última etapa: Dotti estaba a 1m38s y Escuela a 2m22s, lo que hacía pensar que nada le quitaría su corona. “Sí, es verdad. Esta Vuelta fue especial porque sí la pude disfrutar, algo que no había pasado en años anteriores. No quiero decir que fue más fácil, sino que fue mucho más tranquila.
Porque llegamos en buena forma y no tuvimos que padecer grandes riesgos”, contó el capitán del SEP que en la última etapa del año pasado sufrió una caída aunque igual logró coronarse. En esta edición, al único momento de nervios el campeón lo pasó en la primer etapa cuando el pelotón ingresaba al Campo de La Bebida. El número “1” de los Bichos Verdes pinchó pero su compañero Darío Díaz se detuvo para pasarle su rueda. “Por suerte el ‘Cata’ estuvo ahí.
Cada integrante del equipo sabía cuál era su función, estábamos muy organizados”, reconoció ayer y siguió analizando el porqué de su tranquilidad: “Para esta edición hemos trabajado mucho más en la preparación que en los años anteriores y con gente de mucha experiencia. Sabíamos lo que queríamos lograr y a partir de que ganamos (en la segunda etapa en San Martín) nos dio más confianza y pudimos llevar adelante una gran Vuelta demostrando que estábamos en óptimas condiciones para poder lograrla” contó.
Claro, para Laureano haber ganado no hubiese sido posible sin el apoyo de sus compañeros. “Para mí el equipo es todo. Es clave. Si no fuésemos un equipo unido, nunca podríamos ganar nada. Por ahí uno que ve desde afuera y dice ‘pucha, entrenar solo o con tus compañeros no tiene diferencia’ y se equivocan porque hay mucha diferencia. Compartir todos los días entrenamientos con tus compañeros, saber qué es lo que le cuesta a tu compañero, o en que más se destaca. Hay puntos clave que reflejan que el trabajo del equipo a la hora de disputar una carrera son muy importantes”, expresó.
Casado hace cuatro meses con Agostina, con quien vive en la provincia, el florense dice disfrutar del momento y todavía no pensar en la próxima edición: “Por el momento no pienso en eso, sólo disfruto. Los saludos de la gente, todo esto que estoy viviendo es algo muy lindo. ¿Si iré por la cuarta Vuelta? No lo sé, es muy pronto. Cuando nos juntemos a planificar la temporada se verá si seré yo o si le tocará a algún compañero. Todos tienen condiciones de sobra”, cerró Laureano, ese que con 23 años se dio el gusto de ganar por primera vez la Vuelta de los sanjuaninos y que ahora, con 25 y mucho más maduro, parece haberse acostumbrado a ganarla.
