Nueva Zelanda, 9 de octubre.- Tanto el historial entre ambos equipos como las apuestas hablan de un claro favoritismo de los All Blacks. En 17 choques Los Pumas apenas consiguieron un empate en 1985. Y en cuanto a las apuestas, mientras los "Hombres de Negro" prometen un dividendo de 1,02 por cada dólar jugado, Los Pumas recompensarían a quienes confíen en ellos con jugosos 23 dólares.
¿Se le puede ganar a los All Blacks? Parece muy complicado que lo haga este equipo de Los Pumas, por dos motivos: llega muy golpeado, sin uno de sus mejores hombres (Juan Martín Fernández Lobbe) y enfrenta a un equipo que, aunque participó en la zona más sencilla de la fase clasificatoria, se ha mostrado contundente en cada una de sus presentaciones.
Los neocelandeses llegan golpeados por la pérdida de Dan Carter, una de sus máximas figuras, quien hace una semana quedó afuera del torneo debido a una lesión. Pero ello no debería afectar el funcionamiento del equipo de Graham Henry, que tiene un pack de forwards potente, en el que ha brillado el tercera línea Jerome Kaino, y tres cuartos desequilibrantes y temibles, que tienen un excelente control de pelota y hasta el momento se han mostrado contundentes.
Los jugadores argentinos ya lo han dicho: "Para ganar tenemos que jugar un partido perfecto". Les faltó agregar que además los All Blacks tendrán que cometer errores cuando tengan la pelota en su poder.
El equipo albiceleste tendrá que hacerse fuerte en defensa, como bien lo hizo en los primeros 70 minutos ante Inglaterra, y anotar cada vez que se le presente la oportunidad. Tendrá que tratar de conservar la pelota el mayor tiempo posible y aquietar el ritmo del partido todo lo que pueda.
Nadie le puede negar actitud a este equipo argentino, que ha logrado lo que pocos esperaban. Y seguramente dejará todo sobre el césped del Eden Park, donde los All Blacks no caen desde hace 17 años, pero vencer a los neocelandeses hoy parece una misión imposible.
Y aunque en un campo de juego todo puede suceder, todo parece indicar que será difícil que logren la hazaña de doblegar por primera vez a un seleccionado neocelandés.
