La llegada de un nuevo amanecer, lejos de traer alivio en la ciudad chilena de Valparaíso, sitiada y de luto desde la noche del sábado por el peor incendio de su historia, acentuó la destrucción de los pueblos pobres y la zozobra de la gente. Las llamas se reavivaron consumiendo cientos de viviendas más, lo que elevó a 2.200 casas quemadas y 8 mil los damnificados materiales de este incendio que ya se cobró la vida de 13 personas. Ayer, se declaró la emergencia sanitaria, fundamentalmente por la falta de servicios básicos, mientras, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, se comprometió a reconstruir ‘con todos los recursos que sean necesarios‘ la ciudad de Valparaíso.

El fuego recrudeció en el cerro Rocuant y en el cerro Ramaditas, dos de los 42 cerros que rodean la ciudad y donde los focos se mantienen fuera de control, al igual que en la zona de Laguna Verde.

El viento reactivó también las llamas en el ex fundo El Pajonal y alcanzó viviendas precarias de la población Las Torres 2 y eran evacuadas otras 600 personas hacia el estadio O’Higgins. Mientras algunos damnificados decidieron quitar sus herramientas a bomberos para actuar ellos directamente contra las llamas, lo que obligó a los voluntarios a llamar a carabineros y luego a personal militar para controlar la seguridad.

Unos 2.000 bomberos y brigadistas de rescate, con 14 helicópteros y seis aviones hidrantes trabajaban sin tregua para apagar los focos del incendio, que con sus llamas de 20 metros de altura devoró unas 870 hectáreas.

El alcalde de Valparaíso, una ciudad portuaria de 250.000 habitantes y situada a 120 km de la capital, Jorge Castro, expresó que “cuando se pensaba que estaba todo controlado se reactivó el foco. El panorama es dantesco, hay una cantidad de casas que estamos perdiendo de manera horrible”, afirmó.

Frente a este angustiante panorama, Bachelet suspendió la visita oficial que tenía previsto realizar hoy a la Argentina. La mandataria aseguró ayer que se está ‘llevando adelante un esfuerzo enorme por controlar este incendio y tener la ayuda necesaria en la región‘. ‘Pero también por encontrar en otras regiones y fuera de Chile el apoyo en aviones que nos permitan controlar un incendio y un fuego de dimensiones nunca vistas‘, agregó.

La Corporación Nacional Forestal (Conaf) anticipó que aplacar definitivamente el incendio puede tomar más de 20 días. Por eso, el Gobierno trasandino ya tiene a disposición seis aviones hidrantes enviados desde Argentina.

La mayor parte de las viviendas destruidas por el incendio eran añosas, de material frágil y edificadas sobre los cerros, a los que difícilmente se puede acceder por estrechas calles y mayoritariamente de tierra.

Y es que del pasado esplendor que hizo famoso al puerto chileno en el siglo XIX, de la mano del auge de la minería y como antesala obligada para el tráfico marítimo entre el Atlántico y el Pacífico a través del estrecho de Magallanes, queda muy poco. La riqueza arquitectónica de la planicie de la ciudad fue dando paso con el tiempo a una expansión descontrolada y a zonas de una gran pobreza. De hecho, la región de Valparaíso ha registrado durante décadas altísimas tasas de desempleo, con independencia del ritmo de crecimiento general del país. Télam, EFE.