Estados Unidos, 14 de agosto.- La Pikes Peak International Climb Hill es una de las carreras que los especialistas toman con mayor cuidado, ya que la consideran una de las más peligrosas del mundo. Un mínimo error en una curva expone a los vehículos -y sus conductores- a situaciones de tragedia, debido a los accidentes geográficos de la región.

Las montañas de Colorado apasionan a corredores extremos como Jeremy Foley, quien conducía su Mitsubishi Lancer Evolution 8 -obviamente modificado como auto de carreras- cuando siguió de largo en una curva que linda con un precipicio de más de 100 metros. Y rodó cuesta abajo.

La secuencia que se puede ver en el video -que apenas dura 19 segundos- y las fotos que quedaron como testimonio del accidente son impactantes. En el momento, pocos podían tener pronósticos positivos sobre la salud del conductor y su acompañante.

Sin embargo, los reportes posteriores al accidente sucedido el último lunes son alentadores: Foley salió caminando del auto y no tuvo lesiones, mientras que su ladero apenas sufrió un golpe severo en el hombro. El primer diagnóstico indicó que sufrió una luxación.

La carrera de Pikes Peak, en la que participan autos especialmente preparados para la ocasión, genera un gran interés en los fanáticos del deporte extremo, y la preparación de sus autos (vea la galería relacionada) remite a la serie de cartoons conocida en Latinoamérica como Los Autos Locos -Wacky Races era su título original en inglés-, en la que cada participante preparaba su vehículo como mejor le parecía.

Este año, la Pikes Peak había sido postpuesta a causa de los incendios que azotaron la región montañosa de Colorado, generando gran ansiedad entre los participantes, que ya tenían sus autos listos para la edición 2012.

Entre ellos, cabe remarcar el caso de Paul Dallenbach, que preparó un Chevrolet con 1.400 caballos de fuerza -un auto de calle estándar apenas supera los 100 y un F1 podría llegar a los 800-, y luego salió a probarlo en las rutas.

En el video relacionado se puede ver la prueba de Dallenbach, en la que una de las cámaras que instaló en su automóvil se voló a causa de la velocidad que le imprimió al vehículo, pero de todos modos siguió grabando imágenes, éstas pudieron ser recuperadas y son parte del mencionado video.