Francia.- Cuando comenzó el feroz tiroteo en Le Petit Cambodge, el pequeño restaurante del distrito 11 de París, las personas que estaban allí empezaron a correr en todas las direcciones en su intento por salvarse de las balas del terrorista que disparaba enfurecido. En medio del terror, dos mujeres que se habían escondido bajo una mesa de la vereda se salvan de morir porque al yihadista se le traba el fusil con el que les quiere disparar.

Las cámaras de seguridad del restaurante captaron el momento en el que la gente entra aterrorizada al local mientras se ve al terrorista, que se cree que es el belga Salah Abdeslam, que avanza mientras dispara sin piedad.

Su objetivo es entrar al restaurante y seguir la matanza, pero antes de traspasar la puerta descubre a las dos chicas escondidas. Se frena. Acomoda el arma y gatilla apuntando a la cabeza de una de ellas. Pero las balas no salen. Inmediatamente se va.

Las mujeres se levantan y salen corriendo despavoridas. Volvieron a nacer. Y los que estaban dentro del local también. Milagrosamente, ninguno de los comensales o del personal del restaurante murió ni quedó herido grave en el ataque, que duró menos de un minuto y acabó cuando el terrorista abandonó la zona en un coche de color negro.

Quien sí falleció fue un joven que estaba llegando al local para recoger una pizza y otras cuatro personas que estaban en la calle, según fuentes policiales.