Venezuela prohibió formalmente la exportación de oro como parte de una ley que nacionaliza la industria aurífera y que alejaría aún más la escasa inversión que ha recibido el sector en los últimos años.
Venezuela ya había anunciado hace un mes la nacionalización de esta industria para elevar sus reservas internacionales en momentos en que el metal cotiza cerca de máximos históricos, un paso más en la toma del control estatal de sectores clave de la economía.
La norma va en contra de las pretensiones de la mayor productora del metal en el país, Rusoro que había pedido relajar las normas de exportación, que permitían vender hasta 50% de la producción. “Todo el oro que se obtenga como consecuencia de cualquier actividad minera en territorio nacional, será de obligatoria venta y entrega a la República Bolivariana de Venezuela”, dijo la norma, publicada en la Gaceta Oficial de ayer. Por su parte, Rusoro, que cotiza en la Bolsa de Toronto, dijo que se mantendrá en el país, pero aún no estaba claro bajo qué condiciones.
Venezuela ha intentado por décadas sacar provecho de sus ricos yacimientos de oro, pero trabas jurídicas han impedido la explotación industrial del metal, cuya producción anual ronda las seis toneladas, la más baja de Latinoamérica. La nueva norma aumenta las regalías al 13% del mineral extraído, desde el 3% previo, lo que convierte la tasa en la mayor de la región, pese a que en los últimos meses países con tradición minera como Perú, Brasil o Bolivia han planteado elevar sus regalías. “Lo que sucede en Venezuela en relación a la propiedad y las regalías sólo hace al país más repulsivo a las inversiones extranjeras”, dijo a Reuters un ejecutivo de una importante firma de inversión en minería que prefirió el anonimato, y añadió: “Nosotros no consideramos invertir en Venezuela”.
