La Santa Sede reconoció ayer el robo en sus archivos de una carta escrita de puño y letra por Miguel Ángel Buonarotti, un documento singular pues habitualmente el genio de la pintura solo firmaba las misivas que redactaban sus colaboradores, informaron medios locales.

La carta desapareció en 1997, tal y como reconoció el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, en declaraciones a los medios, aunque hasta ahora este hecho no había trascendido.

Aquél año, recordó, el responsable de custodiar los archivos del Vaticano avisó al cardenal Virgilio Noè, entonces presidente del Archivo de la Fábrica de San Pedro, de que había detectado que faltaban algunos papeles, entre ellos esta carta escrita por el autor de las pinturas del techo de La Capilla Sixtina.

Se trata de una joya singular debido a que Buonarotti no solía escribir él mismo sus cartas, sino que lo hacían sus ayudantes, por lo que la Santa Sede trata de encontrarlo. “El cardenal Angelo Comastri propuso recuperar estos documentos ofreciendo un pago por ellos”, comentó Lombardi. Una sugerencia que, agregó, de inmediato fue descartada por él mismo “porque se trata de un robo”.

Miguel Ángel diseñó parte de la Basílica de San Pedro y esculpió estatuas como el David y la Piedad. Aunque el diario romano Il Messaggero habló de una sola carta firmada por Miguel Ángel, quien vivió entre 1475 y 1564, Lombardi dijo que habían desaparecido dos documentos del maestro renacentista.

El robo no se había hecho público hasta ayer. Tras un reporte de Il Messaggero, Lombardi dijo que un cardenal a cargo de la Basílica de San Pedro había sido contactado recientemente por una persona que ofreció devolver los documentos a cambio de “un cierto precio”. Il Messaggero dijo que la persona, descrita como un ex empleado del Vaticano, pidió 100.000 euros. Lombardi dijo que el cardenal “naturalmente se negó porque son documentos robados”. El portavoz no explicó por qué la Santa Sede nunca dio a conocer el robo.

Ni el portavoz ni el periódico divulgaron detalles de los documentos, que fueron robados de los archivos del departamento del Vaticano que controla el mantenimiento de la basílica. Los archivos contienen numerosos documentos sobre la historia, diseño y construcción de la mayor iglesia de la cristiandad. Su construcción tomó más de 100 años y se terminó en 1626.

Lombardi confirmó que la Gendarmería vaticana “está en contacto con las autoridades pertinentes para garantizar la protección de su patrimonio cultural”. El portavoz del Vaticano agregó que la policía del Vaticano investigaba ahora el caso junto con sus pares italianos.

Fuentes: Efe y Reuters.