Una vacuna preventiva contra el virus del sida desarrollada por investigadores españoles logró una respuesta inmune del 90% en un ensayo clínico en fase I realizado a 30 voluntarios sanos en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid y el Hospital Clínic de Barcelona.
De acuerdo con el estudio, el 90% de los voluntarios sometidos al compuesto MVA-B, elaborado y patentado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, desarrolló una respuesta inmune al virus y el 85% de ellos la mantuvo durante un año.
La respuesta es una de las mejores del sistema inmunológico en las pruebas de vacunas registradas hasta la fecha, pero los investigadores se mostraron prudentes. “Los resultados deben ser tomados con cautela ya que el tratamiento sólo se ha probado en 30 voluntarios y, aunque estimula una respuesta potente, es pronto para predecir si las defensas inducidas prevendrán la infección”, afirmó el responsable del equipo de investigación, Felipe García.
El prototipo fue desarrollado contra el subtipo B del virus de inmunodeficiencia humana, el más prevalente en Europa. Según el investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, Mariano Esteban, el “MVA-B ha demostrado que es más potente que las vacunas actualmente en estudio. El prototipo español es más eficaz que el que se está probando en Tailandia en 16.000 personas en fase III y que apenas logra una eficacia protectora del 31%”.
En cuanto a la seguridad del compuesto, Juan Carlos López Bernaldo de Quirós, responsable del equipo del Hospital Gregorio Marañón, aseguró que “no ha existido ningún efecto adverso en la salud de los voluntarios”. El éxito se basa en que el sistema inmunológico puede quedar entrenado para responder frente a partículas del virus y células infectadas de forma duradera.
A raíz de estos resultados en personas sanas, los investigadores avanzarán ahora con un ensayo con voluntarios infectados para comprobar su eficacia.
El equipo comenzó a trabajar en el desarrollo y preclínica en 1999 en este prototipo, que recibe su nombre de su composición a partir del virus Vaccinia Modificado de Ankara, utilizado para erradicar la viruela. La B procede del subtipo de HIV contra el que lucha.
El desarrollo de la MVA-B se basa en la introducción de cuatro genes del VIH en la secuencia genética de vaccinia. Un sistema inmunológico sano reacciona frente al MVA, y los genes de HIV insertados en su ADN no son capaces de infectar a seres humanos, lo que garantiza la seguridad del ensayo.
