El Papa Benedicto XVI finalizó ayer un histórico viaje a Gran Bretaña, tierra donde es fuerte la Iglesia anglicana, con la beatificación en Birmingham, en el centro de Inglaterra, del cardenal John Henry Newman (1801-1890), un converso del anglicanismo, considerado uno de los "padres espirituales" del Concilio Vaticano II y un reconocido intelectual que ha influenciado en la formación del Papa Ratzinger.

Esta fue la primera beatificación presidida personalmente por Benedicto XVI, que tras llegar al Pontificado en 2005 retomó la tradición de los papas de no presidir estas ceremonias, teniendo en cuenta que la beatificación autoriza el culto local, mientras la canonización conlleva el culto universal, de ahí que sea una prerrogativa del Papa.

Benedicto XVI, proclamándole beato en persona, ha querido resaltar la categoría universal del cardenal londinense.

La beatificación se celebró en la jornada en que se conmemoró en el Reino Unido el 70 aniversario de la "Batalla de Inglaterra", los bombardeos nazis durante cuatro meses en cielo británico, lo que el Papa aprovechó para condenar de nuevo el nazismo, al que llamó "ideología demoniaca".

"Para mí, que he vivido y sufrido los largos y tenebrosos días del régimen nazi en Alemania, es profundamente conmovedor estar aquí y recordar a tantos conciudadanos vuestros que sacrificaron sus vidas, resistiendo con tesón a las fuerzas de esta ideología demoníaca", dijo.

Benedicto XVI agregó que setenta años después "recordamos con vergüenza y horror el espantoso precio de muerte y destrucción que la guerra trae consigo" y renovó su determinación de trabajar por la paz y la reconciliación, donde quiera que amenace un conflicto".

La beatificación se celebró en el parque Cofton Park, en las afueras de Birmingham, cerca de la casa de una de los Oratorios de San Felipe Neri en Inglaterra, fundados por el cardenal, donde se encuentran sus restos y a la misma asistieron unas 70.000 personas llegadas de toda Gran Bretaña.

Entre ellos el ex juez y diácono estadounidense Jack Sullivan, de 71 años, que curó de forma inexplicable para la ciencia de una enfermedad incurable de médula espinal tras rezar a Newman.

Tras resaltar las virtudes y el pensamiento del nuevo beato, Benedicto XVI quiso destacar el llamamiento de Newman en aras de un laicado "inteligente y bien instruido".

El nuevo beato nació en Londres en 1801 y fue ordenado sacerdote en la Iglesia Anglicana en 1825. Un año más tarde comenzaron sus divergencias con esa iglesia y en 1841 publicó su "Tratado 90" que desató la alarma en los anglicanos y fue censurado. Tres años más tarde expresó públicamente que sus dudas sobre la Iglesia Anglicana eran superiores a las que tenía sobre la Iglesia Católica.

En 1946 viajó a Roma para prepararse para pasar a la Iglesia Católica y un año después fue ordenado sacerdote.

En 1850 Pío IX le nombró doctor honorario en teología y promulgó la restauración de la jerarquía católica en Inglaterra, ocasionando una dura reacción de los anglicanos.

En 1854 fundó la Universidad Católica de Dublín, mientras prosiguió una intensa actividad de estudios y publicó numerosos escritos, entre ellos "An essay in aid of a Grammar of Assent", una justificación filosófica de la fe. En 1991 Juan Pablo II le declaró "venerable", primer paso hacia la santidad y en 2009 Benedicto XVI aprobó su beatificación.