Las reliquias de San Pedro serán expuestas hoy por primera vez durante una misa en Vaticano, decisión que ha reabierto el debate sobre si los restos óseos pertenecen al apóstol. Al anunciar este acontecimiento, el presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, el arzobispo Rino Fisichella, aseveró que sean o no verdaderos, los restos ‘han sido reconocidos por la tradición católica‘.

El 23 de diciembre de 1950, el papa Pío XII anunció que había sido hallada la tumba del apóstol, después de que en 1939 el pontífice autorizara excavar bajo la basílica vaticana. La discrepancia brotaba en torno a los huesos hallados en esta enorme necrópolis y si de verdad pertenecían a aquel que Jesús indicó para ‘construir su Iglesia‘.

La tradición católica describe que el emperador Constantino, que se convirtió al cristianismo, ordenó la construcción de una basílica en el lugar en el que le habían indicado que había sido crucificado Pedro, es decir, en una gran necrópolis situada en una colina en las entonces afueras de la ciudad.

Tras años de excavaciones, se encontró una zona protegida por unos muros, lo que llevó a pensar que aquí se había enterrado un personaje muy importante. En 1952, Margarita Guarducci, primera autoridad mundial en epigrafía griega, comenzó a descifrar los grafitos en los muros adyacentes a esa tumba. En uno de ellos halló una inscripción que decía ‘Pedro está aquí’. Tras picar en ese muro, se encontró un nicho y en su interior restos óseos.

Pasaron los años y los estudios antropológicos revelaron que se trataba de huesos que pertenecieron a un hombre robusto, de 165 centímetros y que murió entre los 60 y 70 años. El hallazgo llevó al entonces papa Pablo VI a anunciar que se habían encontrando los huesos de San Pedro.

Sin embargo, el arqueólogo jesuita Antonio Ferrúa, que formaba parte del equipo que descubrió la tumba, expresó siempre que en aquel nicho también se encontraron restos de una mujer y de una persona de complexión delgada. ‘Algunos lo creen. Yo no‘, decía.

Aún así, el papa Pablo VI quiso conservar nueve pequeños fragmentos de los huesos en un relicario de madera.

La tumba donde se dice que se enterró a Pedro se puede visitar siempre que se pida cita previa. Sin embargo, el relicario permanece desde 1971 en la capilla privada del Papa, y por primera vez y sólo hoy, será expuesta en la Basílica de San Pedro para la veneración de los fieles.

Fuente: Efe