A priori el nombre de Eduardo Valdés no resiste un concepto amplio de popularidad pese a su larga trayectoria en el PJ, pero sus cartas credenciales como viejo conocido de Jorge Mario Bergoglio, le abrieron puertas en el Vaticano, entre otros, a Daniel Scioli, a Diego Maradona, al polémico ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno -hoy agregado comercial en Roma-, y hasta a la agrupación ultra K ‘La Cámpora’. Así, este viejo dirigente del PJ porteño, comenzó a aparecer en los medios y fue escalando varios puestos en las consideraciones de la Presidenta. Tanto, que a él se le encomendó una misión de alto rédito político. Y cumplió con éxito con el mandado: hizo la gestión ante Francisco y logró que el Papa reciba a Cristina antes del viaje que la Presidenta hizo a Nueva York el mes pasado a la Asamblea Anual de la ONU. Ese fue su gran salto.
Eduardo Valdés regresó del Vaticano a principios de setiembre transportando en persona la carta, de puño y letra de Francisco, con la que el Santo Padre invitaba a la Presidenta a almorzar con él en su residencia de Santa Marta.
Así, de la noche a la mañana, Valdés se convirtió en una pieza clave para tejer un buen vínculo entre Cristina Fernández y el Papa tras años de una relación conflictiva desde la llegada del kircherismo al gobierno en 2003.
El matrimonio presidencial se resistió de todas la maneras posibles a escuchar las críticas de Bergoglio sobre pobreza, aborto inseguridad, corrupción y la poca vocación de diálogo del gobierno. Hasta mudaron el tradicional Tedeúm del 25 de Mayo al interior del país para no tener que escuchar la homilía en la Catedral porteña. Pero la sorpresiva elección de Bergoglio como Papa hizo cambiar la estrategia de la Presidenta. Por eso, la buena llegada que tiene Eduardo Valdés con el máximo jefe de la Iglesia Católica, es a la que ahora quiere sacarle brillo Cristina y enmarcarla dentro de una jerarquía institucional. Por eso, la mandataria argentina propuso a la Santa Sede a Eduardo Valdés como nuevo embajador ante el Vaticano en reemplazo de Juan Pablo Cafiero.
Fuentes vaticanas que cita el portal Valores Religiosos consignaron que las autoridades argentinas esperan un “rápido plácet” de Valdés, ex jefe de Gabinete de Cancillería, tal como ocurrió en 2008 con Cafiero.
Valdés, que debió renunciar en 2004 de la Cancillería, tuvo trato con Jorge Bergoglio cuando era arzobispo de Buenos Aires, pero su relación se afianzó tras su llegada a la Catedral de Pedro y gracias a las gestiones de Alicia Oliveira, ex Defensora del Pueblo y amiga del pontífice.
Valdés, muy cercano al ex titular de Relaciones Exteriores Rafael Bielsa, a quien acompañó como corazón político de su gestión hasta que el conflicto de la médica cubana Hilda Molina con Fidel Castro lo eyectó de la Cancillería. Luego se recicló en el ámbito privado trabajando para Eduardo Eurnekian -de hecho influyó en el arribo de su amigo Bielsa a la presidencia de Aeropuertos 2000-.
De larga militancia en el PJ porteño ‘El Gordo‘ Valdés es conocido por su habilidad y picardía para la rosca política. En el 2011 estuvo cerca de Amado Boudou cuando este intentó disputar la candidatura a jefe de Gobierno porteño, pero luego terminaron distanciados. En ese entonces creó la agrupación ‘La Solano Lima’ para apoyar la incursión del hoy Vicepresidente por la Cuidad.
Cordobés de nacimiento, neuquino por adopción y católico formado a la sombra de monseñor Jaime de Nevares, Valdés conoció a los Kirchner en la Constituyente de Santa Fe, en 1994, cuando concurrió como convencional por la Ciudad de Buenos Aires. Dos años después lanzaría la agrupación ‘La Corriente Peronista’. En los últimos se lo vio compartiendo actos con el vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, pero actualmente integra el equipo de campaña del titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, uno de los precandidatos del kirchnerismo para 2015.
Cafiero por su parte, ocupa la representación diplomática vaticana desde 2008. En septiembre de ese año, el Vaticano aceptó en tiempo récord el plácet de Cafiero, tras la tensión por el tácito rechazo de la nominación para ese cargo de Alberto Iribarne por su condición de divorciado.
Ahora es el turno de Eduardo Valdés que ya tiene agendado otro viaje al Vaticano antes de anclar como embajador argentino en la Santa Sede: será el 19 de octubre para asistir a la beatificación de Pablo VI.

