El presidente venezolano, Hugo Chávez, afronta su mayor desafío electoral en 14 años: su polémica revolución socialista alimentada con petrodólares y un carisma incontestable enfrentan un test clave en las elecciones presidenciales venezolanas de hoy, en las que Henrique Capriles espera arrebatarle el Gobierno nacional, prometiendo más seguridad, mejor empleo y menos ideología.

Ambos candidatos presidenciales han dibujado la elección como la ‘batalla definitiva‘ por el destino del polarizado país petrolero, que hoy decide entre la vía socialista de no retorno que encarna el mandatario o el giro radical hacia una economía más amigable con el sector privado que propone el joven aspirante.

Por primera vez las encuestas, tema altamente controversial en la nación sudamericana, no arrojan un panorama claro. La mayoría de los principales sondeos dan ventaja al bolivariano Chávez. Pero dos reconocidos estudios dibujan un escenario de empate técnico con oportunidad para el candidato opositor en estos comicios de hoy, considerados los más reñidos en treinta años.

Chávez, el locuaz militar retirado, de 58 años, llega a los comicios tras escenificar una meteórica recuperación de un cáncer que lo obligó a pasar tres veces por el quirófano en apenas un año y a asumir el ritmo de campaña menos intenso de toda su carrera política.

Su rival, gobernador del estratégico estado de Miranda, tiene 40 años y ha sido atacado por el oficialismo por provenir de una acaudalada familia de empresarios.

Un triunfo del ‘Comandante‘ le abriría las puertas para blindar y profundizar su proyecto socialista en un tercer

mandato de seis años, en el que incrementará el control sobre el sector privado y continuará con las nacionalizaciones que han convertido al Estado en el principal agente de la economía. Sin embargo, la incertidumbre para el chavismo seguiría siendo la espinosa sucesión del líder bolivariano, porque el cáncer podría reaparecer en el futuro pese a que se declaró completamente curado en el inicio de la campaña.

Un éxito del abogado opositor, en tanto, abriría un compás de incertidumbre, con todos los ojos puestos en la reacción de Chávez, quien tiene mayoría en el Parlamento y controla instituciones clave del Estado, como la petrolera estatal PDVSA, el sistema de justicia y los cuerpos de seguridad.

El ‘flaco‘, que se define de centro-izquierda, ha prometido un enfoque pragmático al estilo brasileño, con políticas de libre mercado con fuerte acento social, al tiempo que revisará los controles de precios y de cambio, las nacionalizaciones y los polémicos acuerdos energéticos de Chávez con países aliados.

Unos 19 millones de venezolanos están habilitados para votar, en unos comicios en los que sólo se elige presidente. En Venezuela no hay segunda vuelta y la reelección para todos los cargos de elección popular es indefinida. Se estima que el cierre efectivo de los colegios electorales se producirá alrededor de las 20 (21.30 del domingo argentino).

Fuentes: Reuters, Télam y DyN