Un soldado norteamericano mató ayer a 17 civiles e hirió a cinco durante una incursión armada de madrugada cerca de una base militar en la provincia de Kandahar, en el Sur de Afganistán. El suceso que el Pentágono y la OTAN investigarán ‘objetivamente’ fue calificado como ‘tragedia’ por el presidente de EEUU, Barack Obama.

Un miembro del consejo administrativo local, Agha Lalay, informó de que entre las víctimas figuran mujeres y niños, y que el militar estadounidense abrió fuego contra ellas tras abandonar por causas desconocidas su base en el distrito de Panjwai.

La misión de la OTAN divulgó a primera hora de la mañana un comunicado en el que lamentó ‘un incidente que ha desembocado en víctimas afganas‘, y expresó sus condolencia a las familias.

El comunicado informó de que el soldado implicado en el ‘incidente‘ había sido arrestado pero no precisaba el número de víctimas causadas por el detenido.

En el texto tampoco se indicaba el motivo que habría inducido al soldado a cometer la matanza, sobre la que anunció que la ISAF abrirá una ‘investigación‘. Según informaron fuentes militares, el soldado fue presa de una crisis nerviosa. Por su parte, Barack Obama consideró como ‘trágico y estremecedor’ y prometió que ‘hará rendir cuentas a quien sea responsable‘