Para su encuentro de mayor convocatoria en el estadio de Amán, Francisco llegó en un vehículo abierto en el que hizo su camino al escenario principal en medio de miles de feligreses que le obligaron a parar en numerosas ocasiones para acercarse a él o bien auparle a niños de corta edad para que los bendijera, e incluso entregarle documentos.
Entre banderas jordanas, libanesas, palestinas y sirias, Jorge Bergoglio avanzó entre la multitud con muestras de calidez y guardándose el solideo blanco que cubre su cabeza por temor a perderlo debido al viento.
Grupos de globos blancos y amarillos y un enorme cartel en el que aparecía Francisco saludando al monarca jordano Abdalá II con la cúpula de San Pedro y el sitio bautismal de Betania de Transjordania de fondo, recibieron al prelado de la Iglesia en su primera homilía en Tierra Santa.
Tras tres ‘viva el papa‘, la ceremonia concluyó y el pontífice se trasladó a la última parada oficial de su peregrinaje a Jordania, el sitio bautismal de Betania, donde la tradición sitúa el bautizo de Jesús por San Juan el Bautista. Allí oró con grupos de discapacitados y con niños que se han visto obligados a abandonar su hogar y refugiarse por las guerras en Irak y Siria.
Tras saludar a los 1.400 niños que tomaron su primera comunión, el pontífice recibió a refugiados a los que bendijo durante la misa, intercalada por rezos y un coro en árabe, lengua que el Vaticano incluyó entre las que integran su página web.
El río Jordán, donde según las Escrituras fue bautizado Jesús, fue la siguiente etapa durante este primer día de viaje del Papa, quien bendijo sus aguas al igual que lo hiciera Pablo VI hace 50 años. Ante cerca de 600 refugiados y enfermos que abarrotaban la iglesia latina de Betania el pontífice instó a la comunidad internacional a ayudar a Siria a salir del conflicto.
‘Las raíces del mal están en el odio y la codicia por el dinero. Esto nos debe hacer pensar‘, afirmó Bergoglio, quien pidió que ‘prevalezca la razón‘ para que pueda volver a reinar la paz en Siria ‘con la ayuda internacional‘. El pontífice pidió ‘que nadie se empeñe en que las armas solucionen los problemas y todos vuelvan a la senda de las negociaciones‘. Según cifras oficiales, en el reino musulmán hachemí, reinante en Jordania, sólo un 5 por ciento de la población profesa el cristianismo.

