El papa Francisco pidió ayer en su primer Mensaje Pascual la paz para el mundo ‘herido por el egoísmo’ y ‘dividido -dijo- por la codicia de quienes buscan fáciles ganancias‘.
Francisco denunció que el egoísmo se ve también en la trata de personas, ‘que es la esclavitud más extendida en este siglo
veintiuno‘. ‘Paz a todo el mundo, desgarrado por la violencia vinculada al tráfico de drogas y a la explotación inicua de los recursos naturales‘, agregó.
El Pontífice ofreció su mensaje desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el mismo lugar donde apareció por primera vez ante el mundo como Papa después de su elección el 13 de marzo, y ante al menos 250.000 personas, según estimaciones del Vaticano.
En su mensaje, el papa Jorge Bergoglio imploró la paz para Siria y la península coreana, donde se viven momentos de tensión después de que Corea del Norte se haya declarado en ‘estado de guerra‘ contra Corea del Sur.
Ante una multitud que llenó en una mañana soleada, aunque con algunas nubes, la Plaza de San Pedro (en el Vaticano), expresó su satisfacción por haber comenzado su pontificado con la Semana Santa ‘y poder anunciar: ¡Cristo ha resucitado!‘.
Francisco aludió a la situación en el mundo y pidió paz en la península coreana, ‘para que se superen las divergencias‘. Pidió paz entre israelíes y palestinos. ‘Paz para Irak, y que cese definitivamente toda violencia, y, sobre todo, para la amada Siria’. También se detuvo en África, escenario aún -dijo- de conflictos sangrientos.
Concluido el mensaje, impartió al mediodía la bendición ‘Urbi et Orbi‘, a Roma y a todo el mundo. Lo hizo sólo en italiano. Hasta ahora, Juan Pablo II y Benedicto XVI lo hicieron en 65 idiomas, entre ellos el español. El portavoz vaticano, Federico Lombardi, había dicho que Francisco no hablará en español, ‘para no hacer diferencias‘ respecto a los otros fieles, ‘y comportarse con todos igual‘.
Antes del Mensaje Pascual, Francisco ofició la misa de Resurrección en la plaza vaticana a las 10,15 de Roma, adornada con 40.000 flores multicolores.
Tras la misa, el Papa hizo detener el papamóvil para recoger una camiseta de San Lorenzo, el club de sus amores, cuando recorría la plaza San Pedro del Vaticano. Francisco agradeció el regalo haciendo un gesto con el pulgar para arriba.
El Papa presidió la misa sin pronunciar homilía, porque su mensaje pascual se daría durante el saludo Urbi et Orbi. Llevó una indumentaria blanca relativamente sencilla, en contraposición a su predecesor Benedicto XVI, que prefería sotanas más elaboradas.
El Domingo de Resurrección, el día que los cristianos creen que Jesús resucitó de entre los muertos tres días después de su crucifixión, ha sido la culminación de cuatro días de actividad frenética para el Papa. Varios argentinos estuvieron presentes en la mítica Plaza San Pedro durante la jornada de ayer y durante los días previos de celebración religiosa.

