Vaticano, 6 de noviembre.- Hace unos días, El papa Francisco se enfrentó a un público especial cuando brindó una homilía en el marco de la Fiesta de la Familia, en la Plaza San Pedro. En primera fila, un grupo de niños lo miraba. Estaban felices, con globos en la mano y con la espontaneidad que los caracteriza.
Fue por eso que un pequeño, de unos seis años, no pensó en los obstáculos de seguridad que debía enfrentar para tener contacto con el Santo Padre y fue directamente a su encuentro.
Un niño colombiano se lanzó hacia Jorge Bergoglio, que -pese a la resistencia de los guardias- aceptó el abrazo del pequeño con una gran sonrisa y lo acarició en la cabeza.
El ‘niño de amarillo’ así se le ha identificado, se mostró contento y durante algunos momentos se aferró a una pierna del papa Francisco, quien le dedicó unas cariñosas caricias en la cabeza y nunca pareció incomodarse.
El pequeño incluso saludó a la audiencia y tomó asiento en la silla del Papa, para la diversión de los espectadores.
