Hacía ocho años que la Bolsa china no sufría un gran derrumbe. Ayer el índice de Shanghai, el de referencia en el gigante asiático, perdió un 8,49%. En tanto, el de Shenzhen, que agrupa al sector tecnológico, cayó un 7,8%.

Esta crisis bursátil en China generó que las bolsas de todo el mundo sufrieran ayer un grave desplome, que se suma a las fuertes pérdidas de la semana pasada. Es que temen un menor crecimiento a nivel mundial, a partir del enfriamiento de la economía de China.

Ayer los mercados del mundo protagonizaron un lunes negro. En Wall Street (EEUU) el promedio industrial Dow Jones cedió 3,58%; y el petróleo cerró con una caída de 6%. Las bolsas de Frankfurt (Alemania) y París (Francia) perdieron un 4,7 y un 5,4 por ciento, respectivamente.

También, el mercado argentino sintió el cimbronazo porque el gigante asiático es el segundo socio comercial para el país, y sus tropiezos no pasaron desapercibidos. En efecto las acciones líderes en la Bolsa de Comercio porteña concluyeron ayer con una caída del Merval en 6,3% en plaza local, que negoció con bajas generalizadas, lideradas por los papeles del sector hidrocarburífero

(Petrobras Brasil, Comercial del Plata, YPF y Tenaris).

Según analistas, esta racha de pérdidas en las bolsas chinas se debe a varios factores, especialmente las dudas sobre la marcha de la economía del país, considerando que es la segunda mayor del mundo. Es que en los últimos meses se han alimentado las dudas sobre el crecimiento de China a medio plazo: el país asiático experimentó en 2014 el crecimiento más bajo en 24 años tras registrar una expansión del 7,4%, una décima por debajo del objetivo oficial y tres menos que el dato de 2013. Esa debilidad se reflejó con una sorpresiva devaluación del yuan el 11 de agosto pasado.

Si bien esa devaluación fue percibida como un intento desesperado de las autoridades chinas para impulsar sus exportaciones y su actividad económica, lo cierto es que no hizo más que aumentar la inquietud general, causando una oleada de impactos en los mercados.

Fuentes: DyN y Reuters