Benedicto XVI conmemoró ayer en el Vaticano la Pasión del Señor, en la que el Predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, condenó los casos de curas pederastas, expresó solidaridad al Papa y exigió a los hombres que pidan perdón a las mujeres por la violencia contra ellas.
"Junto con la violencia sobre los niños, de la que se han manchado desgraciadamente no pocos miembros del clero, hay otra igual de grave, la violencia contra la mujer, que se desarrolla dentro de los muros domésticos, a escondidas de todos y que muchas veces viene justificada con prejuicios pseudo religiosos y culturales", denunció Cantalamessa.
Ante el Papa y miles de personas que asistieron en la basílica de San Pedro a los ritos del Viernes Santo, Cantalamessa pronunció una homilía que tituló: "los hombres tienen que pedir perdón a las mujeres".
El franciscano denunció que la sociedad actual es muy dada a condenar la violencia y a la misma vez favorecerla y exaltarla y que mientras se rasga las vestiduras ante ciertos hechos de sangre, no da importancia a que en los diarios, la televisión, etc, se describan con precisión hechos de violencia y se publiciten películas y videojuegos violentos.
Denunció asimismo la violencia juvenil y dijo que la actual generación de jóvenes, que ha tenido "el rarísimo privilegio de no conocer una guerra o ser llamados a las armas", echan mano de la violencia, "por juego, estúpido y a veces trágico", destruyendo estadios, escuelas, etc, "con el mismo instinto que movía a las hordas primitivas".
Cantalamessa agregó que, no obstante, existe una violencia "aún más grave" que la anterior: la violencia contra la mujer.
"Mucho más grave porque se desarrolla en los domicilios, a escondidas, es incluso justificada con prejuicios pseudo religiosos y culturales, las víctimas se encuentran desesperadamente solas e indefensas y mucha de esa violencia tiene un móvil sexual", afirmó.
El religioso dijo que sólo gracias al apoyo de asociaciones e instituciones algunas mujeres encuentran la fuerza para denunciar al culpable, "el macho, ése que cree demostrar su virilidad infiriendo contra la mujer, sin darse cuenta de que está demostrando sólo inseguridad y bellaquería", subrayó.

