Casi un mes después de la entrada del verano, la orilla del parisino río Sena se convirtió ayer en un balneario en el que hasta el próximo 20 de agosto y sin salir de la capital francesa se podrá disfrutar de la arena, el sol y el agua.

Con termómetros que marcan más de 30 grados en París, el "Paris Plage" se abrió ayer a turistas y locales que se han puesto el bañador para hacer kayak o relajarse en una tumbona a leer frente a la célebre catedral de Notre Dame.

Durante el próximo mes, la ciudad no sólo se acercará "al mar" sino que aumentará su oferta cultural a lo largo de sus 4 kilómetros de "playa": se celebrarán más de 30 conciertos y se realizarán diferentes tipos de talleres científicos y de diseño.

El deporte también juega un papel fundamental en la novena edición de "Paris Plage"; todos los días, a partir de las 8 de la mañana y hasta las 12 de la noche, se podrá jugar a la petanca, bailar o navegar en una canoa por el Sena.