Buenos Aires.- Pasaron 365 días de la foto que conmovió al mundo, de la imagen que parecía cambiaría la realidad de los refugiados, sin embargo nada de eso pasó. Tras la muerte de Aylan, más de 400 niños han muerto tratando, junto a sus familias un futuro mejor lejos de la guerra.

Desde entonces, todas las medidas europeas estuvieron destinadas a cerrar el grifo de refugiados, pero no a garantizar un paso seguro para evitar más muertes. Por ejemplo, la construcción del muro de Orban en Hungría. O el cierre paulatino de la ruta de los Balcanes. O el despliegue de barcos de guerra de la OTAN en el Egeo en febrero de este mismo año. O el acuerdo de Bruselas con Ankara para la deportación de refugiados, ahora suspendido de facto por su escaso andamiaje legal. O el cierre de campos de refugiados como el de Idomeni, en la frontera entre Grecia y Macedonia. O la confiscación de los bienes de valor por parte de las autoridades danesas para pagar los costes de su estancia. Del masivo Welcome refugees (bienvenidos, refugiados) se pasó al las consignas antiinmigración del UKIP británico, el Frente Nacional francés, o de Alternativa por Alemania.

Aylan Kurdi está enterrado en Kobane, una ciudad siria destruida por la guerra junto a su hermano y su madre. Su historia trágica muestra el esfuerzo de una familia por sobrevivir y aspirar a una segunda oportunidad. Su padre pagó una fortuna por poder subirles a una embarcación de traficantes. Lo intentó en dos ocasiones y la Marina turca los devolvió a la costa. Al tercer intento, en una lancha aún más pequeña, la corriente del canal entre Bodrum y Kos los echó a pique. Lo que vino después tiene que ver con la compasión en tiempos de internet.

Del ‘me gusta’ masivo al olvido absoluto.

La fotografía de Demir ya es una de las más reproducidas de la Historia, pero ni a la autora lereportó beneficio alguno, al margen de lo que cobró aquel día, ni la situación de los menores refugiados cambió a mejor. Supone, si acaso, un buen objeto de estudio para el futuro: en un universo de ruido informativo, Aylan resultó un espanto efímero. La reacción se quedó en un hashtag. En el mundo real murieron 423 aylanes.