Los estadounidenses Thomas Sargent y Christopher Sims compartieron el premio Nobel de Economía 2011 por aportar mecanismos para entender el impacto de los cambios en las políticas económicas. Dicho de otro modo, ambos fueron galardonados por sus trabajos para identificar las relaciones causa-efecto en macroeconomía.
Un aspecto central de la investigación que condujeron por separado en la década de 1970 fue el esfuerzo por estudiar la compleja interacción del Estado y la política del banco central con las expectativas de las personas y las empresas.
En 1970, Sargent (68 años) desarrolló un método en tres partes. Su análisis arranca elaborando un modelo macroeconómico estructural, una descripción matemática precisa de la economía, y sigue con la búsqueda de una solución a ese modelo matemático antes de usar los datos históricos para calcular los parámetros fundamentales que no varían tras un cambio de política.
Este método puede ser aplicado por ejemplo para estudiar relaciones macroeconómicas cuando hogares y empresas ajustan sus expectativas a la vez que la economía va evolucionando. Sargent ha aplicado sus métodos a la investigación empírica para estudiar episodios históricos de hiperinflación en distintos países europeos o por qué muchos países cambiaron su política inflacionaria durante la crisis de 1970.v
En 1980, Sims (68 años) introdujo un nuevo método para identificar e interpretar ‘shocks‘ económicos dentro de datos históricos y analizar cómo estos se transmiten de forma gradual a diferentes variables económicas. Los modelos desarrollados por Sims se han convertido en instrumentos ‘indispensables‘ para los bancos centrales y los ministerios de Finanzas al analizar los impactos de los ‘shocks‘ en la economía y cómo esta se ve afectada por las distintas medidas políticas, en palabras de la Academia que concede el premio.
Tras ofrecer una conferencia de prensa conjunta con Sargent, Sims apostó por que la zona euro ponga en marcha su unión fiscal y refuerce el papel del Banco Central Europeo (BCE) si se quiere salvar a la moneda única.

