Estambul, 12 de junio.- La policía entró con vehículos blindados en la céntrica plaza de Taksim de Estambul, Turquía, a la que no se acercaba desde hace dos semanas, para proceder a su desalojo, enfrentándose a los manifestantes con gas lacrimógeno y chorros de agua a presión.

Los agentes anunciaron mediante altavoces que no iban a desalojar el campamento de protesta del adyacente parque Gezi, sino únicamente limpiar la plaza y sus aledaños de pancartas, informó la cadena de televisión NTV.

Los agentes antidisturbios rodearon la plaza y empezaron a atravesar las numerosas barricadas que cortan el acceso para entrar en Taksim y a acercarse al Centro Cultural Atatürk, un edificio de varios pisos en obras, ocupado también por los manifestantes.

Una decena de camionetas con agentes se desplegaron cerca del estadio de fútbol de Besiktas, a medio camino entre la plaza y el barrio homónimo, frecuente escenario de choques durante los últimos días.

Horas antes habían corrido rumores de una inminente intervención policial, pese a que el gobernador de Estambul, Hüseyin Avni Mutlu, había reiterado en las redes sociales que no se iba a desalojar el parque Gezi.

Sin embargo, el viceprimer ministro, Bülent Arinç, sí había anunciado que no se iban a tolerar ‘actividades ilegales‘, en una rueda de prensa en la que prometió que el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, se reuniría con los manifestantes acampados en el parque Gezi.

No obstante, la Plataforma de Taksim respondió que no habían recibido invitación para tal reunión.

Dicha plataforma, que había pedido la dimisión de los responsables de la violencia policial, incluido el gobernador de Estambul, retiró ayer esta demanda, pero insistió en preservar tal cual el parque Gezi, amenazado por un proyecto urbanístico, y en que se investigase la actuación de la policía.

Por otro lado, Arinç había asegurado también que recibió promesas de los responsables del club de fútbol Besiktas de que la hinchada, hasta ahora muy activa, no iba a continuar con las protestas.

La hinchada, sin embargo, negó esta pretensión en una declaración publicada en su web y prometió continuar con las protestas.

Los responsables de la plataforma ciudadana anunciaron que celebrarán hoy una rueda de prensa para responder a Arinç.

El 31 de mayo pasado, policías antimotines reprimieron brutalmente a un grupo de activistas que desde hacía cuatro días estaban acampados en la plaza Taksim de Estambul para protestar contra planes de reforma que el gobierno quiere realizar en el adyacente parque Gezi, que implica la tala de numerosos árboles.

La violenta acción policial indignó a parte de la ciudadanía, que salió a manifestarse en nuevas protestas, también reprimidas, que se extendieron desde Estambul a Ankara y a otras ciudades turcas, en la mayor ola de descontento popular en las calles en una década contra el Ejecutivo del país mediterráneo.

Iniciadas a partir de un reclamo pacífico y ecologista, las protestas en algunos casos se tornaron violentas y se ampliaron a muchas de las políticas del gobierno de Erdogan y su movimiento islámico-conservador Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP),a los que se acusa de autoritarismo.

La semana pasada, algunos cajeros automáticos fueron destruidos y varios vehículos policiales y autobuses fueron quemados durante el segundo día de las protestas en Estambul, cuando los manifestantes recuperaron la plaza Taksim tras una batalla campal que duró 36 horas sin interrupción, según despacho de EFE.

Hasta ahora, las protestas causaron la muerte de dos manifestantes y un policía y más de 4.000 heridos.