Grecia cerró ayer un nuevo capítulo de su tragedia nacional con violentas protestas en Atenas y otras ciudades contra el plan de ajuste del Gobierno para salvar al país de la bancarrota. Tres personas murieron al incendiarse una sucursal bancaria y otras 44 resultaron heridas en choques entre manifestantes y la Policía.

Unos 200.000 griegos salieron a las calles sólo en Atenas en el segundo día de protestas contra el plan de austeridad anunciado el domingo por el Gobierno socialista del primer ministro Giorgos Papandreu, que es una de las exigencias del FMI y la Unión Europea (UE) para dar asistencia financiera a Grecia.

Luego de un comienzo relativamente calmo, las marchas degeneraron en violencia cuando los manifestantes llegaron al Parlamento, en el centro de Atenas, e intentaron ingresar en el edificio por la fuerza, pero sin lograr superar una barrera de policías desplegados en las escalinatas del edificio.

Otros manifestantes tiraron bombas molotov e incendiaron al menos dos edificios cercanos al Parlamento, entre ellos una sucursal bancaria donde murieron tres personas. Una de ellas era una mujer embarazada de cuatro meses y empleada del banco, quien falleció de asfixia, al igual que sus compañeros, cuando intentaba escapar de las llamas a una planta superior del edificio.

Las otras dos víctimas mortales fueron un hombre y otra mujer, también empleados del banco Marfin Eganatia Bank, propiedad del magnate griego Andreas Vgenopulos, considerado como uno de los hombre más ricos del país.

Las marchas coincidieron con la segunda jornada de una huelga general que dejó al país sin vuelos comerciales, trenes, colectivos, subtes, ferries ni servicios públicos.

No obstante la crisis social griega, la canciller alemana, Angela Merkel, defendió ayer el paquete de ayuda financiera otorgado a Grecia al afirmar que "Europa está en una encrucijada", y aseguró que de eso depende el futuro del continente.

"Se trata del futuro de Europa, y del futuro de Alemania en Europa", sostuvo la canciller, quien opinó que no existen alternativas al auxilio crediticio a Atenas.

El premier Papandreu anunció el domingo un aumento de impuestos y un recorte general de gastos que incluye la rebaja de los salarios y las jubilaciones de empleados públicos y la suspensión del pago del aguinaldo para enfrentar la crisis de deuda del país.

Los recortes fueron el precio de una promesa del Fondo Monetario Internacional (FMI) y 15 países de la UE de prestar a Grecia 10.000 millones de euros para que reduzca su desbocado déficit y ahorre en los próximos tres años 30.000 millones de euros.

El plan tiene como objetivo final evitar que una caída griega en default provoque una crisis más amplia al arrastrar a otros países de la eurozona con finanzas en problemas, como España y Portugal.

En este aspecto, Merkel pidió también "reglas más estrictas" para los países del euro con crisis de deuda.

Por su parte, el miembro del consejo del Banco central Europeo (BCE), Axel Weber advirtió ayer que la crisis fiscal de Grecia amenaza con tener un "grave efecto de contagio" en la eurozona.