El escándalo con Volkswagen ha sacudido el ambiente empresarial y político de Alemania, mientras analistas han advertido que una crisis del fabricante de automóviles podría convertirse en la mayor amenaza para la economía más grande de Europa.
Manipulación en pruebas de emisiones de gases de vehículos diésel le costaron el puesto el miércoles pasado a Martin Winterkorn, presidente ejecutivo del gigante alemán Volkswagen. Por eso los expertos ahora están evaluando el impacto económico del escándalo, divulgado el viernes 18 de septiembre.
Volkswagen es el mayor fabricante de vehículos de Alemania y uno de los empleadores más grandes del país, con más de 270.000 puestos de trabajo. ‘De pronto, Volkswagen se ha convertido para la economía alemana en un amenaza más grande que la crisis de deuda griega‘, dijo a la agencia de noticias Reuters Carsten Brzeski, economista jefe de ING. ‘Si las ventas de Volkswagen se desploman en América del Norte en los próximos meses, esto no sólo tendría un impacto en la sociedad, sino en la economía alemana en su conjunto‘, agregó.
El escándalo ha avivado el temor a fuertes recortes de empleos. La mayor preocupación para el Gobierno alemán es que otros fabricantes de vehículos como Daimler y BMW puedan sufrir las consecuencias del escándalo de Volkswagen. ‘En caso de que las ventas de automóviles caigan, esto también podría alcanzar a los proveedores y con ellos a toda la economía‘, dijo el experto en la industria Martin Gornig, del centro de estudios DIW con sede en Berlín.
Volkswagen se enfrenta a la peor crisis de su historia reciente. El fabricante de automóviles ha reconocido que instaló un software para esquivar controles medioambientales en 11 millones de vehículos diésel de todo el mundo.
La agencia medioambiental estadounidense (EPA) acusa a Volkswagen el 18 de septiembre de haber hecho trampa al instalar en 482.000 vehículos de EEUU de manera deliberada un programa informático diseñado para evitar los límites a las emisiones. El programa detecta el momento en que el vehículo está siendo sometido a una prueba y disminuye la emisión de gases contaminantes sólo en ese momento. Una vez en circulación, los vehículos llegaban a emitir óxidos de nitrógeno (NOx) hasta 35 veces superiores a lo permitido en EEUU.
Volkswagen se vio obligado a confesar que hasta 11 millones de sus vehículos fueron preparados con dispositivos especiales para falsificar los resultados de los controles de emisión de partículas contaminantes. Los modelos afectados son los Volkswagen Jetta, Golf, Beetle y Passat, y el Audi A3.
El escándalo de Volkswagen ya tiene ramificaciones en la Argentina, según la prensa digital. Autoridades brasileñas informaron que la pick-up Amarok de la firma alemana producida en el país, unas de las principales exportaciones de la fábrica local, caerá bajo la verificación tras la polémica.
El Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama) afirmó que las acusaciones de que Volkswagen adulteró pruebas en ese tipo de motores en los EEUU suponían un ‘caso gravísimo‘.
Según señaló la Agencia Brasil 247, si se verificaran los mismos procedimientos, el organismo ‘podría imponerle multas de hasta 50 millones de reales‘ a la filial brasileña, ‘además de exigir la convocatoria a una revisión para corregir el problema‘. La agencia agregó: ‘En Brasil se comercializa en versión diésel la pick-up Amarok que, desde 2010, vendió unas 83.890 unidades en aquel mercado‘. En la Argentina, la Amarok es producida por Volkswagen en la planta que tiene en Pacheco (Buenos Aires). Reuters

