La tensión entre España y el Reino Unido por la situación en Gibraltar aumentó ayer con el envío de un buque de guerra británico y nuevas demoras en el paso fronterizo.

La nave militar HMS Westminster salió ayer a las 10, hora británica, del puerto de Portsmouth, suroeste de Inglaterra, y se espera que antes de fin de mes llegue al peñón. España disputa históricamente la soberanía de Gibraltar, administrada por el Reino Unido desde la firma del Tratado de Utrecht en 1713. Es un peñón conectado por una pequeña franja de tierra con España, situado en el extremo meridional de la península Ibérica.

Hasta allí espera llegar la HMS Westminster, una fragata que cuenta con sistemas de vigilancia de última generación y misiles “Sea Wolf”, similar al HMS Argyll enviado en marzo de este año a las Islas Malvinas. El gobierno británico señaló que se trata de “un ejercicio de rutina” llamado Cougar 13, que incluirá también el desembarco en Portugal, Turquía, Malta y Medio Oriente.

“Lleva mucho tiempo planear estos ejercicios y siempre hay barcos que paran en Gibraltar, no tiene nada que ver con la actual situación diplomática”, explicó un vocero del Ministerio de Defensa británico. “Se trata de navegar por el Mediterráneo y hacer ejercicios con otras fuerzas para mejorar nuestra interoperabilidad”, agregó.

Pero el envío coincide con la escalada de tensión diplomática que comenzó hace dos semanas, cuando Londres acusó a las autoridades españoles de “provocar demoras desproporcionadas” en los controles a los vehículos que entran y salen en el único paso limítrofe.

El primer ministro británico, David Cameron, adelantó el lunes que su gobierno analiza “acciones legales” en tribunales europeos para terminar con esa situación. España insiste en que está en todo su derecho a ejercer esos controles ‘legales‘. Al respecto, ayer no hubo cambios en la frontera y se produjeron demoras de hasta 5 horas para ingresar al territorio en disputa de soberanía, de acuerdo a Policía Real de Gibraltar.

A su vez, el Gobierno español anunció ayer el establecimiento de una Zona de Especial Protección (ZEC) en aguas alrededor del peñón, en la que estará prohibido que los barcos fondeados permanentemente hagan de gasolineras flotantes.

En esa ZEC está prohibido el suministro de combustible a otros buques, y por ello se quiere cambiar la legislación española de sanciones ambientales para ‘endurecerlas‘ y actuar con ‘mucho más rigor‘ contra gasolineras flotantes.

Mientras tanto, los funcionarios españoles mantienen el silencio sobre la posibilidad que Madrid lleve el conflicto a las Naciones Unidas o al Tribunal Internacional de La Haya.

Además, España acusa a Gibraltar de quebrar la ley medioambiental. Es que las autoridades gibraltareñas lanzaron al agua cerca del puerto 70 bloques de hormigón para supuestamente crear un arrecife artificial que regenere la pesca, pero los pescadores españoles denuncian que su objetivo es impedirles faenar.