Buenos Aires, 22 de agosto.- Hoy la metrosexualidad es un estilo, pero ahora a los perfumes, el cuidado de la piel, cremas, ropa refinada, lujos y toda una batería de elementos para lucir “bien”, se suma un nuevo accesorio: la ropa interior Metro que es, al menos, polémica. Hasta podría decirse que es poco masculina, pero las percepciones cambian.
La metrosexualidad explícita parece no tener límites, y el antiguo paradigma de estética masculina-femenina ya no aplica. Y no tiene nada que ver, o al menos no define, según afirman, la sexualidad. Es sólo una cuestión de imagen.
