En política exterior, pocos pueden decir que la imagen actual de EEUU en el mundo sea la misma que dejó el denostado George W. Bush ni que Obama no haya creado condiciones aunque sea un poco más favorables para la cooperación entre los países.

Pero sus críticos de derecha lo acusan de haber presidido el declive de Estados Unidos como potencia mundial y de no sentirse cómodo con la hegemonía estadounidense, de haberse distanciado de Israel con su oposición a la colonización de los territorios palestinos y de no ser los suficientemente agresivo con Irán y Corea del Norte.

Más a la izquierda del espectro, se le achaca no haber cerrado Guantánamo, las víctimas inocentes de los desmedidos e ilegales bombardeos con ‘drones‘ en Pakistán y otros países, la desastrosa intervención en Libia y su continuo apoyo a regímenes autoritarios como Arabia Saudita y Bahréin, entre otras monarquías árabes.

Su mayor logro internacional fue el asesinato del líder de Al Qaeda Osama Bin Laden.