La jueza Sonia Sotomayor se convirtió ayer en la primera hispana y la tercera mujer de la historia de Estados Unidos que ocupará uno de los nueve asientos del Tribunal Supremo del país, tras ser confirmada en el pleno del Senado por 68 votos y 31 en contra.
Sotomayor, de 55 años y de origen puertorriqueño, fue confirmada en el cargo pese a la oposición de la mayoría de los senadores republicanos, que han manifestado sus dudas sobre la capacidad de independencia jurídica de la jueza desde que el presidente Barack Obama la propusiera para el cargo en mayo.
La confirmación fue gracias a la amplia mayoría de los demócratas, que cuentan con 60 de los 100 escaños del Senado y emitieron 59 votos a favor. Además, no hubo sorpresas en el lado republicano, y los 9 senadores que habían anunciado que respaldarían a la jueza mantuvieron su postura.
En los tres días de debate previos a la votación definitiva, que se programó cuando el Comité Judicial del Senado recomendó el nombramiento, algunos de los republicanos más influyentes acusaron a la jueza de carecer de imparcialidad y expresaron su temor de que ejerza "activismo político" desde el estrado. Los demócratas, por su parte, compararon la presencia en el Supremo de una representante de la minoría más extensa del país con hitos históricos como la firma de leyes de derechos civiles.
La nueva magistrada jurará su cargo mañana y ocupará con carácter vitalicio el asiento en el que reemplaza al recién jubilado juez David Souter.

