Trece cardenales conservadores criticaron con disgusto la metodología del Sínodo de Obispos para encarar retos de la familia moderna.
El grupo de trece participantes del Sínodo (convocado por el papa Francisco) que se desarrolla en el Vaticano planteó ‘preocupaciones‘ al pontífice por los ‘procedimientos‘ empleados para la discusión entre los padres sinodales y alertaron sobre la posibilidad de ‘que la nueva metodología está configurada para facilitar unos resultados predeterminados sobre cuestiones importantes‘.
‘Queremos pedirle que considere una serie de preocupaciones que compartimos‘, afirma la carta que le enviaron al Santo Padre 13 de los 270 padres sinodales que participan de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo que se desarrolla desde el pasado 5 de octubre hasta el 25 de este mes y que fue divulgada ayer por el vaticanista Sandro Magister. ‘Los nuevos procedimientos que guían el sínodo parecen garantizar demasiada influencia en las deliberaciones del Sínodo‘, critica la misiva enviada el primer día de deliberaciones en relación a la disposición del Sumo Pontífice de dividir las deliberaciones en 13 ‘círculos menores‘ en donde los participantes se agrupan en base a la comunión idiomática. Los cardenales temen que todo esté ya decidido y que las discusiones estén pilotadas.
En la carta, entregada al Papa durante la apertura del Sínodo, los purpurados, todos conocidos por sus posiciones conservadores, temen que la asamblea, en la que participan obispos y cardenales de todo el mundo, se concentre en la cuestión de autorizar la comunión para los divorciados que se vuelven a casar por lo civil.
‘La ausencia de propuestas y de las correspondientes discusiones y votaciones parecer desalentar un debate abierto y limitar las discusiones a los ’circoli minori (círculos menores)’; por consiguiente, nos parece urgente que se restablezca la redacción de propuestas que deberán ser votadas por todo el sínodo‘, observan los cardenales.
Entre los firmantes figuran los cardenales Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia (Italia); Peter Erdo húngaro, arzobispo de Esztergom-Budapest (Hungría); y el australiano George Pell, prefecto de la Secretaría de Economía.
Los cardenales lamentan también que Francisco nombrara un grupo de prelados cercanos a él para redactar el documento final y que estos hayan sido ‘nombrados, y no elegidos‘, una prerrogativa del Papa, quien tiene la última palabra. Varios cardenales, entre ellos el italiano Angelo Scola, negaron haber firmado la carta.
La filtración de la carta sumó una nueva capa de intriga en el debate entre conservadores y liberales sobre temas sensibles. Los conservadores buscan bloquear cambios a las actuales enseñanzas sobre católicos divorciados. Desde su elección, el Papa ha dado esperanzas a los liberales que quieren que siga adelante con su visión de una Iglesia más inclusiva. Télam, Efe y Reuters
