El Papa inauguró ayer el Sínodo Ordinario para la Familia con una misa en la basílica de San Pedro y, en su homilía, llamó a “buscar, acoger y acompañar” al ser humano actual “en un contexto social y matrimonial bastante difícil”.
Al abordar la cuestión capital del Sínodo, la familia, Francisco defendió la institución del matrimonio que, recalcó, “no es una
utopía de adolescente, sino un sueño sin el cual su criatura estará destinada a la soledad”. Ante este “contexto social y matrimonial bastante difícil”, Francisco afirmó que la Iglesia está llamada a vivir su misión en la fidelidad.
“Una fidelidad que defienda la sacralidad de toda la vida”, una verdad que “no cambia según las modas pasajeras o las opiniones
dominantes” y una “caridad que no señala con el dedo para juzgar a los demás” sino que “debe buscar y curar a las parejas heridas”,
resaltó el Santo Padre ayer durante la misa con la que dio inicio a la XIV Asamblea General del Sínodo de Obispos que se desarrolla en el Vaticano hasta el próximo 25 de octubre.
La Iglesia se prepara ahora para afrontar este Sínodo Ordinario sobre la familia, que llega un año después de otro de carácter
extraordinario convocado por el Papa, lo que da muestra de la importancia que esta institución tiene para Jorge Mario Bergoglio. La XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos concluirá el 25 de octubre y, durante estas tres semanas, los 270 padres
sinodales, entre cardenales, obispos, párrocos y religiosos, abordarán cuestiones que rodean al ámbito familiar.
Algunos de los temas que caldearán más el debate será la cuestión de la comunión a los divorciados vueltos a casar o el trato que la Iglesia debe dispensar a las personas homosexuales. En su mensaje de ayer, Francisco habló sobre el “significado auténtico de la pareja y de la sexualidad humana en el plan de Dios”, interpretado como una referencia al matrimonio heterosexual. También se refirió al “drama que aún aflige a muchos hombres y mujeres”, como los ancianos, los viudos y viudas, los abandonados por sus parejas, los inmigrantes o los jóvenes “víctimas de la cultura del consumo”.
Para hoy se espera el inicio de los trabajos y las sesiones plenarias del Sínodo. Según la Agencia Informativa Católica Argentina, tres obispos fueron elegidos por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) para participar del Sínodo. Se trata del arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Aurelio Poli; del arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la CEA, monseñor José María Arancedo; y del obispo auxiliar de Bahía Blanca y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar y Apostolado Laico, monseñor Pedro María Laxague.
En tanto, el rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), monseñor Víctor Manuel Fernández, formará parte en calidad de miembro de la nómina pontifica y la doctora María Marcela Mazzini, profesora de la Facultad de Teología de la UCA, que fue designada auditora.
Cada semana, los debates del Sínodo se desarrollarán bajo un argumento específico: “Escuchar los desafíos de la familia”, “El
discernimiento de las vocación familiar” y “La misión de la familia de hoy en día”.
Por otro lado, los llamados Círculos Menores, los grupos de los participantes divididos por idiomas, elaborarán un documento de
resumen de cada tema con los que se redactará un texto final de conclusiones que será sometido a votación el 24 de octubre.
Todo para ofrecer consejo en esta materia al pontífice, que podrá redactar un documento postsinodal o directamente inspirarse en las conclusiones para gobernar su Iglesia e impulsar medidas. Efe, Télam y Reuters

