Unos 500 presos talibanes se fugaron ayer de la prisión de Kandahar, en el Sur de Afganistán y bastión espiritual de la insurgencia, a través de un túnel de más de 300 metros que fue excavado durante 5 meses. La escapada, la segunda en sólo 3 años, fue confirmada en un comunicado por la oficina del gobernador.