La huelga policial que desde hace diez días tiene en jaque la seguridad del estado brasileño de Bahía (noreste) sigue sin solución pese a que los líderes de la protesta se entregaron ayer al Ejército.

Unos 245 policías, entre ellos los jefes de la huelga, que estaban encerrados desde la semana pasada en la Asamblea Legislativa de Bahía, en Salvador, la capital regional, se rindieron al amanecer de ayer a cerca de 1.000 hombres del Ejército que sitiaban el edificio, y entrada la noche el grueso de los uniformados decidió en una asamblea mantener la paralización.

Los huelguistas atrincherados se entregaron después de que un tribunal rechazara un recurso de hábeas corpus en el que solicitaban la libertad para los doce líderes del motín contra los que se dictaron órdenes de detención. Pese a la rendición, la huelga seguirá por decisión de los participantes en la asamblea, que sin embargo han expresado su intención de negociar con el gobierno regional.

La Gobernación de Bahía anticipó que no mejorará la oferta a los policías porque no tiene presupuesto para darles más que el 6,5 por ciento de aumento salarial propuesto. Los policías aseguran que la huelga continúa. ‘La sociedad no puede abandonar sus derechos‘, dijo a Ricardo Amando de Quirinos, uno de los coagentes que, tras la terminar la ocupación, participó de una reunión con sus colegas en un gimnasio de Salvador.

‘La gobernación entiende que la huelga acabó‘, aunque la decisión aún debe ser formalizada, sostienen desde el Ejecutivo de Bahía. La presidenta de Brasil rechazó un pedido de amnistía a 12 policías.