Restos metálicos, una butaca, un flotador naranja, un tambor, manchas de aceite y kerosene flotando sobre el océano fueron la primera señal: Los pilotos de los aviones Hércules de la Fuerza Aérea brasileña habían avistado lo que quedó del Airbus 330-200 de la empresa Air France que había desaparecido la madrugada del lunes después de salir del aeropuerto de Río de Janeiro rumbo a París con 228 personas a bordo. Así se confirmaba la peor tragedia de historia de la prestigiosa aerolínea francesa.
El gigante de Airbus cayó sobre las aguas del Atlántico a 650 Km de la isla de Fernando de Noronha, en el noreste de Brasil más cerca de lo que se creía inicialmente.
La cadena O Globo reportó que los restos fueron encontrados "en una franja de 5 Km a 400 millas de la isla de Fernando de Noronha y a 93 del Archipiélago de San Pedro y San Pablo.
Aunque la Marina brasileña dijo anoche que la temperatura de las aguas es de 30 grados, con lo que se descarta hipotermia, es muy improbable que haya sobrevivientes por la fuerza del impacto.
El hallazgo ocurrió a más de 40 horas de la desaparición de la aeronave, tras, reportar una falla eléctrica. Ayer no se descartaba ninguna hipótesis sobre la causa del siniestro, ni siquiera la de atentado.
La Cancillería argentina confirmó que en ese vuelo viajaba, además del argentino Pablo Gabriel Dreyfus, la tripulante de cabina Clara Mar Amado, de 32 años, que tenía doble nacionalidad -argentina y española- por haber nacido en Málaga, (ver página 15).
Los equipos militares brasileños que buscaban el avión "enfrentarán serias dificultades" para recuperar los restos de la aeronave.
Jorge Amaral, portavoz de la Aeronáutica brasileña, dijo que "habrá que aguardar la llegada de los buques enviados por la Armada -prevista para las primeras horas de hoy- para retirar los objetos ubicados en el océano.
"Ese tipo de rescate no podrá ser hecho por aviones o helicópteros, seguiremos por radar los movimientos de ese material ubicado, que se va desviando según la corriente marítima y los vientos", explicó Amaral.
Brasil efectúa las búsquedas de los restos de la aeronave desaparecida con ocho aviones y los cinco navíos de la Marina.
Expertos brasileños advirtieron que los fragmentos están en una región del océano donde la profundidad promedio es de 4.000 metros, cerca de una cordillera submarina ubicada entre Sudamérica y Africa.
El gran desafío será ahora encontrar las cajas negras.
"La zona donde fueron ubicados los restos del avión está considerada como océano profundo y virtualmente no hay actividad humana alguna allí", señaló el oceanógrafo Moysés Tessler, de la Universidad de San Pablo, a la agencia DPA.
El ministro de Defensa francés, Herve Morin, dijo que no hay ningún indicio de un eventual atentado terrorista aunque, en términos de definición, dijo "no puedo descartar ninguna hipótesis". Los expertos aeronáuticos si han descartado que sólo un rayo haya podido causar la caída del aparato.
Air France integra la Célula de Crisis que creó el gobierno galo, que se ocupa de investigar las causas del accidente y de mitigar y contener a los familiares de los pasajeros hasta ayer desaparecidos.
La empresa envió un equipo de médicos y psicólogos al Brasil para colaborar con las autoridades de ese país en la contención de los familiares, al tiempo que organizó una misa interreligiosa para mañana en la Catedral de Notre Dame.

