Los índices de aprobación del presidente francés Nicolas Sarkozy tocaron un mínimo histórico, arrastrados por escándalos sobre sus ministros, el descontento por la reforma de las pensiones y la desastrosa actuación de Francia en el Mundial de fútbol, reveló ayer un sondeo.

La encuesta de TNS Sofres para la revista Le Figaro arrojó que el índice de aprobación de Sarkozy cayó dos puntos porcentuales, al 26 por ciento, en junio, mientras que el 71 por ciento de los consultados indicó que no confiaba en él.

Esta es la peor evaluación para Sarkozy desde que llegó al cargo en el 2007 y es uno de los datos más débiles registrados en la reciente historia de un presidente francés.

La imagen de Sarkozy ha caído en picada desde el pasado octubre, dañada por una economía frágil y un creciente desempleo que ha pesado mucho en la moral del votante. Su posición se ha debilitado aún más en los últimos meses por una serie de reveses que han enlodado la política, ofreciéndole pocas oportunidades para arreglarlo rápido. El desempleo ha continuado creciendo pese a aseveraciones de Sarkozy de que el mercado laboral iba a mejorar.